Archivo - Agentes federales desplegados en las proximidades del edificio Bishop Henry Whipple en Fort Snelling, sede del ICE en el estado de Minnesota - Europa Press/Contacto/Elizabeth Flores
MADRID 22 Ene. (EUROPA PRESS) -
Un tribunal de apelaciones de Estados Unidos ha decidido este miércoles levantar temporalmente las restricciones a las tácticas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) contra los manifestantes en el estado de Minnesota, días después de que una jueza federal fallara que los agentes no podrían tomar represalias, arrestar ni detener a quienes participasen en protestas pacíficas.
La Corte de Apelaciones de Estados Unidos para el Octavo Circuito, con sede en St. Louis, Missouri, ha aceptado la solicitud de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, de suspender administrativamente la orden anterior mientras el mismo órgano judicial valora la suspensión total del fallo, solicitada también por la Administración de Donald Trump, según reflejan los documentos judiciales cotejados por Europa Press.
En concreto, la decisión de la jueza de distrito Katherine Menendez recogía que "se prohíbe a los agentes federales tomar represalias contra personas que participen en protestas pacíficas y sin obstrucciones, incluyendo la observación de las actividades de la Operación 'Metro Surge'", nombre con el que el Gobierno estadounidense ha bautizado el despliegue antimigratorio en Minnesota.
Asimismo, el fallo también impedía al ICE "arrestar o detener a personas que participen en protestas pacíficas y sin obstrucciones", incluida la citada operación, "en represalia por su conducta protegida y sin que se demuestre causa probable o sospecha razonable de que la persona ha cometido un delito o está obstruyendo o interfiriendo con las actividades de los agentes", del mismo modo que les prohibía a estos "usar gas pimienta o municiones no letales similares y herramientas para dispersar a multitudes (...) en protestas pacíficas".
Además, la magistrada prohibía específicamente a los agentes del ICE "parar o detener a conductores y pasajeros de vehículos cuando no exista una sospecha razonable y articulable de que estén obstruyendo o interfiriendo por la fuerza" en las operaciones de los agentes, agregando al tiempo que "el hecho de seguir con seguridad a agentes federales a una distancia apropiada no crea, por sí solo, una sospecha razonable que justifique detener un vehículo".
Con todo, el director interino de la oficina del ICE en la ciudad de St. Paul, David Easterwood, afirmó en la apelación presentada por el Departamento Seguridad Nacional que restringir el uso de las tácticas mencionadas sería "inviable, innecesario y pondría en mayor peligro la seguridad de las fuerzas del orden y del público", pese a que la juez Menendez se refiriera, en concreto, a las manifestaciones pacíficas.
Sin embargo, el responsable local del ICE defendió el uso de elementos como gas lacrimógeno y granadas aturdidoras en el "control de multitudes" y alegó que "si se da una orden de dispersión y las personas no cumplen con esta directiva, pueden estar sujetas al uso necesario y razonable de la fuerza, incluyendo el uso de municiones de impacto cinético o químicas, o dispositivos de distracción". "Quienes no se dispersan al recibir la orden se identifican como una amenaza potencial para las fuerzas del orden", concluyó.
Las actuaciones del ICE, especialmente en el estado de Minnesota, han abarcado múltiples controversias, desde redadas en edificios y viviendas, detenciones en manifestaciones o el uso de gases lacrimógenos contra aglomeraciones con niños, incluido un bebé. Con todo, la más destacada ha sido la muerte a tiros de la estadounidense Renee Good por parte de un agente del servicio cuya actuación ha sido defendida por Noem y Trump, si bien este último describió el incidente como "horrible" tras conocer este miércoles que el padre de la víctima era su simpatizante.