Simpatizante de Gulen sostiene una bandera de Turquía en una manifestación - OSMAN ORSAL / REUTERS - Archivo
ESTAMBUL 26 Nov. (Reuters/EP) -
Las autoridades de Turquía han ordenado este martes las detención de 168 personas, incluidos varios militares, por supuestos vínculos con la organización liderada por el clérigo islamista turco residente en Estados Unidos Fethula Gulen, a la que el Gobierno de Ankara acusa de estar detrás del fallido golpe de Estado de julio de 2016.
Las autoridades turcas han estado persiguiendo a supuestos seguidores de la red liderada por Gulen desde la fallida asonada castrense, que acabó con la vida de 250 personas. Las operaciones judiciales y policiales contra supuestos miembros de esa organización se han sucedido desde entonces, con miles de personas arrestadas o cesadas de sus responsabilidades en la administración pública.
La Fiscalía de Estambul ha informado de que ha ordenado la detención de dos civiles y 52 militares, incluidos dos coroneles retirados, un teniente coronel en activo y dos comandantes que fueron expulsados de las Fuerzas Armadas. Más de la mitad de los sospechosos han sido arrestados este martes por la mañana.
Por su parte, la Policía de Estambul ha señalado que ha detenido a quince personas de un total de 27 para las que tenía órdenes de detención en otra investigación sobre el supuesto uso de ByLock, una aplicación encriptada de mensajería utilizada por la red de Gulen.
En la provincia central de Konia, los fiscales han emitido órdenes de detención para arrestar a 50 personas, según informa la agencia de noticias Anatolia. Los fiscales de Ankara han pedido además el arresto de 36 militares y un civil.
Antiguo aliado del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, Gulen vive desde 1999 en un exilio autoimpuesto en Pensilvania, en Estados Unidos. El clérigo islamista turco ha negado estar implicado en el fallido golpe de Estado.
En los tres años transcurridos desde la asonada castrense, las autoridades turcas han detenido a más de 77.000 personas a la espera de juicio y han cesado o suspendido a unos 150.000 funcionarios públicos, incluidos militares.
Los países occidentales aliados de Turquía y los grupos defensores de los Derechos Humanos han criticado a Turquía por la purga contra supuestos seguidores de la organización de Gulen, catalogada por las autoridades turcas como grupo terrorista.
El Gobierno de Ankara defiende las medidas como una respuesta necesaria ante la infiltración de seguidores de la red de Gulen en las instituciones turcas y asegura que su objetivo es derrocar al Gobierno liderado por el presidente del país, Recep Tayyip Erdogan.