MADRID, 2 Jul. (EUROPA PRESS) -
La Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) ha condenado este lunes el atentado perpetrado el domingo contra la comunidad sij en la localidad afgana de Jalalabad, capital de la provincia de Nangarhar (este), que dejó al menos 19 muertos, así como los recientes ataques contra escuelas y centros médicos.
"Los arquitectos de este crimen lamentable deben ser llevados ante la justicia", ha dicho la 'número dos' de la UNAMA, Ingrid Hayden, en referencia al ataque en Jalalabad.
La explosión tuvo lugar cerca de la residencia del gobernador de la provincia, donde el presidente afgano, Ashraf Ghani, había mantenido varias reuniones en una gira que durará hasta el lunes.
La autoría del ataque fue reclamada por el grupo yihadista Estado Islámico. La mayoría de las víctimas eran miembros de la comunidad sij que se dirigían al acto de Ghani.
Hayden ha condenado además la decapitación de tres trabajadores de un instituto y el incendio de una escuela en esta misma provincia. Los ataques fueron también ejecutados por miembros de Estado Islámico.
La UNAMA ha expresado su preocupación por los ataques contra instalaciones médicas, entre ellos uno ejecutado el 25 de junio en la localidad de Andar, en la provincia de Ghazni (este), que se saldó con la muerte de un médico y un trabajador de una campaña de vacunación.
Asimismo, ha condenado el ataque perpetrado el domingo por un helicóptero del Ejército afgano contra un hospital contra un hospital en la localidad de Ghartapa, ubicada en la provincia de Faryab (noroeste). El ataque se saldó con seis muertos --tres civiles y tres talibán--
Fuentes del hospital público provincial han confirmado bajo condición de anonimato que el helicóptero lanzó cuatro proyectiles contra el centro médico, un ataque que dejó además diez heridos.
Por su parte, el portavoz del 209º Cuerpo Shahin del Ejército ha elevado a diez los muertos y ha resaltado que todos ellos eran insurgentes, según ha recogido la agencia afgana de noticias Pajhwok.
Por ello, la UNAMA ha resaltado que "todas las partes en conflicto deben cumplir en todo momento sus obligaciones para proteger a los civiles", al tiempo que ha pedido el fin de los ataques contra la población y las instalaciones civiles.