Valls defiende la prohibición del 'burkini', "símbolo de la esclavitud de las mujeres"

Una mujer llevando 'burkini'
REUTERS
Actualizado: jueves, 25 agosto 2016 18:41

Sarkozy dice que la polémica prenda es "una provocación" contra Francia

PARÍS, 25 Ago. (Reuters/EP) -

El primer ministro francés, Manuel Valls, ha defendido este jueves la prohibición del 'burkini' que se ha impuesto en 15 localidades costeras en Francia, y ha alegado que el país se encuentra inmerso en "una batalla de culturas" y que la prenda, diseñada para que las mujeres musulmanas puedan bañarse en público sin mostrar su cuerpo, es un "símbolo de la esclavitud de las mujeres".

Esta semana, una serie de imágenes que muestran cómo varios agentes de Policía obligan a una mujer musulmana a quitarse el 'burkini', ante la mirada de decenas de personas en una playa de Niza, se han vuelto virales en las redes sociales. Las fotografías han provocado el rechazo de muchos usuarios y la preocupación de miles de miembros de la comunidad musulmana en Francia, que temen ser aún más estigmatizados.

Al contrario que Valls, la ministra de Educación francesa, Najat Vallaud-Belkacem, que es de origen marroquí, ha pedido cautela a los miembros de su Gobierno, ya que ha defendido que la retórica utilizada por algunos defensores de la medida roza el racismo y la islamofobia.

"Tenemos que librar una batalla en contra del islam radical, en contra de este tipo de símbolos religiosos que se están infiltrando en nuestros espacios públicos", ha declarado el primer ministro durante una entrevista con la cadena de televisión BFMTV.

El Consejo de Estado de Francia, la mayor autoridad administrativa del país, debía presentar este jueves su veredicto sobre un recurso que varios grupos de Derechos Humanos habían presentado sobre la prohibición del 'burkini' en la localidad de Villeneuve-Loubet, una de las primeras en imponer la polémica medida.

TENSIÓN EN FRANCIA

El debate sobre el 'burkini' es un reflejo de la tensión en Francia tras los últimos ataques yihadistas. El último fue el asesinato de un cura a manos de dos jóvenes musulmanes, mientras que el 14 de julio un hombre arrolló a centenares de personas en el paseo marítimo de Niza, lo que resultó en 84 víctimas mortales.

Hoy en día, la lucha contra el Estado Islámico, la seguridad nacional y la inmigración se han convertido en los temas centrales de la vida política francesa, con las elecciones presidenciales de 2017 a la vuelta de la esquina.

El expresidente Nicolas Sarkozy, que lanzó su candidatura el pasado lunes, ha declarado en una entrevista con 'Le Figaro' que Francia "se ha vuelto demasiado tímida" bajo el mandato de su ahora principal opositor, el presidente francés, François Hollande.

"El 'burkini' es un acto político, un acto militante, una provocación. Las mujeres que lo llevan están poniendo a prueba a la República", ha afirmado el expresidente.

DEBATE FUERA Y DENTRO DE FRANCIA

El debate del 'burkini' no se ha quedado dentro de las fronteras francesas. La célebre autora de los libros de Harry Potter, J.K. Rowling, ha mostrado su rechazo a las declaraciones de Sarkozy. "Así que, según Sarkozy, el 'burkini' es una provocación. Independientemente de si las mujeres cubren o no sus cuerpos, parece que siempre 'lo estamos pidiendo'", ha escrito en Twitter la escritora británica.

La inventora del 'burkini', la australiana Aheda Zanetti, se ha sumado a la discusión. En una columna de opinión que escrita para el diario británico 'The Guardian', ha explicado que su intención al inventar dicha prenda no era oprimir a las mujeres, tal y como alegan algunos detractores del uso de los 'burkinis', sino todo lo contrario. "Fue para dar más libertad a las mujeres, no para quitársela", ha contado.

Francia tampoco es el único país donde las restricciones sobre la indumentaria musulmana de las mujeres, como el burka o el hiyab, han vuelto a convertirse en el foco de atención del debate político.

En Alemania, varios miembros de la Unión Demócrata Cristiana, el partido de la canciller, Angela Merkel, han pedido que se prohíba el nikab, un velo islámico que cubre toda la cara, dejando sólo los ojos al descubierto. En Austria, el sector más conservador quiere prohibir el burka, igual que en Suiza.

En una visita a París este jueves, el alcalde de Londres, Sadiq Khan, que profesa la fe musulmana, ha condenado la prohibición, y ha defendido que nadie debería decirle a las mujeres qué llevar. "Simplemente no creo que sea correcto. Una de las mejores cosas de Londres es que no toleramos la diferencia sin más, si no que la respetamos y la acogemos", ha dicho.

EL ESTADO ISLÁMICO Y EL 'BURKINI'

El 'burkini', que fue prohibido por primera vez en las localidades de Corsica, Cannes y Villeneuve-Loubet, es ilegal aen las playas de más de 15 localidades a lo largo de la costa de Francia. En la mayoría de estas ciudades los alcaldes que han impuesto la medida son conservadores.

En el pueblo de Cassis, cerca de la playa donde ya no se permite la entrada a mujeres con 'burkini', las autoridades han puesto un gran cartel que reza: "debido a la amenaza terrorista, las fuerzas de seguridad y el Ejército se encuentran en estado de alerta".

Vallaud-Belkacem ha declarado que está en contra de los 'burkinis' al igual que la inmensa mayoría de los miembros de su Ejecutivo, pero ha rechazado por completo el argumento que utilizan algunos defensores de la medida, que alegan que es un instrumento eficaz en la lucha contra la amenaza yihadista.

"No existe ningún tipo de conexión entre los ataques terroristas del Estado Islámico y lo que lleve una mujer puesto a la playa", ha declarado la ministra. "El aumento de localidades que se han sumado a la medida alimenta los estereotipos y discrimina a una comunidad", ha añadido.

Valls ha rechazado este jueves la hipótesis de que esta prohibición pueda producir que muchos jóvenes musulmanes se sientan aún más marginados socialmente. No obstante, miembros del Gobierno están preocupados por el aumento de la islamofobia en Francia, el país donde reside la comunidad musulmana más grande de Europa: cinco millones de personas.