Yemen se enfrenta a la falta de combustible tras un presunto ataque a un oleoducto

Europa Press Internacional
Actualizado: jueves, 5 mayo 2011 10:46

ADÉN/SANÁ, 5 May. (Reuters/EP) -

Yemen se enfrenta a una creciente crisis en el suministro de combustible por la suspensión de sus exportaciones de petróleo y el cierre de sus refinerías hace más de una semana. El Gobierno acusa a una tribu opositora de atacar un oleoducto de la provincia de Maarib (centro), el cual lleva el combustible a la refinería de Adén y a la terminal de exportaciones de Ras Isa.

Una fuente del sector ha revelado a Reuters que a consecuencia del ataque se están perdiendo unos tres millones de dólares diarios, cerca de dos millones en euros. A esta amenaza se añade la grave tensión social que sufre el país desde el inicio de las protestas contra el presidente, Alí Abdulá Salé.

Los camiones y autobuses guardan filas kilométricas para repostar, y el gasoil se agotó hace dos días. Las gasolineras han comenzado a racionar el combustible. La carencia está afectando a todos los sectores de la sociedad yemení.

Residentes de Saná, la capital, afirman que desde la semana pasada el suministro eléctrico queda interrumpido entre ocho y diez horas al día. La gente solo puede comprar gas butano en el mercado negro, y a unos precios que cuadruplican los iniciales.

Empleados de la refinería de Adén, por su parte, han comentado que las instalaciones permanecen cerradas desde hace al menos siete días, y que el director se ha trasladado a Saná para pedir fondos con los que importar el crudo necesario. En este sentido, otra fuente del sector asegura que las autoridades ya han comprado a Arabia Saudí 15.000 toneladas de gasoil. Nuevas operaciones de compra como esta acabarían perjudicando a los ya de por sí debilitados fondos públicos.

Las exportaciones nacionales de petróleo apenas alcanzan los 105.000 barriles al día, pero la empobrecida economía yemení depende de estos ingresos para poder pagar los salarios de funcionarios y militares y costear muchos de los departamentos estatales.

Una tercera parte de los 23 millones de yemeníes sufre hambre crónica y la mala situación económica es uno de los desencadenantes del descontento social.

El Gobierno culpa a la coalición opositora de no haber convencido a los líderes tribales de Maarib para que permitan la reparación del oleoducto. La oposición, en cambio, cree que el Ejecutivo apoya dicho bloqueo para poner a la población en contra de las tribus.

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