Mariposas en Timanfaya - CONSEJERÍA CANARIA DE TRANSICIÓN ECOLÓGICA
ARRECIFE (LANZAROTE), 18 (EUROPA PRESS)
Vanessa cardui (casi el 80% de los registros), Polyommatus celina y Colias crocea son las mariposas que se encuentran en el Parque Nacional de Timanfaya, en la isla de Lanzarote, y que sirven de termómetro para averiguar la salud ambiental del ecosistema volcánico.
El Parque Nacional de Timanfaya participa desde 2019 en el programa de seguimiento de mariposas de la Red de Parques Nacionales, según ha informado la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, que gestiona dicho espacio, en nota de prensa.
El muestreo se hace en primavera, de marzo a junio, y en otoño durante los meses de septiembre y octubre, siempre en la Montaña de Mazo y en el Islote del Mojón. En Timanfaya, el único parque eminentemente geológico de España, las tres especies más abundantes de mariposas son las tres citadas.
Sobre ellas señala que al final del verano, la vanesa de los cardos emprende un larguo viaje, de 12.000 kilómetros, en busca de un clima favorable y de recursos que le permitan alimentarse, siendo su trayecto similar al de algunas aves, sólo que necesita seis generaciones para completarlo, reproduciéndose en cada 'escala'.
En concreto, alza el vuelo en Europa, cruza el mar Mediterráneo, atraviesa el desierto del Sahara y llega al África tropical en otoño. Permanece en Canarias y en la región subsahariana durante los meses de invierno y cuando las temperaturas empiezan a subir, la descendencia de estas mariposas vuelan hacia Europa.
Esta es una de las mariposas más abundantes en Canarias. El dorso de sus alas es anaranjado y rosado, mientras que las traseras muestran un llamativo patrón en marrón y blanco, salpicado por cuatro pequeñas manchas circulares con reflejos azulados. Pone sus larvas en plantas como la malvilla menor (Malva parviflora), la hierba ratonera (Forsskaolea angustifolia) o la vid (Vitus vitifera). Y de adulta se alimenta del néctar de hasta cuarenta plantas diferentes.
La bióloga Rosa Betancort indica que "año que no llueve, año que no salen las plantas donde las mariposas hacen su ciclo reproductor. Los ejemplares adultos se alimentan de néctar, agua y minerales del suelo, es muy habitual verlas lamiendo el barro para mineralizarse, pero las orugas se alimentan exclusivamente de hojas".
Añade que las mariposas son especialmente "sensibles" a la contaminación, por lo que matiza que cuanto más sano sea un ecosistema, más prosperarán estos insectos polinizadores, que a su vez forman parte de la dieta de numerosas aves.
Por otro lado, el brillante azul violáceo de Polyommatus celina, mariposa presente únicamente en Lanzarote y Fuerteventura, es el color que lucen los machos para llamar la atención de las hembras y aparearse con ellas. Sus pupas se alimentan de las hojas del chabusquillo (Astragalus solandri), el corazoncillo (Lotus lancerottensis) y el trébol (Trifolium campestre).
Y amarillas, con una franja oscura en el borde, la Colias crocea es nativa de Canarias y la tercera mariposa más abundante en el Parque de Timanfaya. Su oruga se alimenta de las hojas del corazoncillo (Lotus lancerottensis).
La biólogo explica que las mariposas "se reconocen por su patrón de color y sus marcas alares", de tal forma que una "vez establecido el contacto, las feromonas emitidas por el macho juegan un papel decisivo en la reproducción".
Sus alas están recubiertas por diminutas escamas que, al igual que las tejas de una casa, forman dibujos que les ayudan a camuflarse o encontrar pareja. Al manipularlas, esas escamas pueden desprenderse y afectar a funciones esenciales para la supervivencia de este animal. Aconseja que la mejor forma de disfrutar de una mariposa es observarla a distancia y dejar que continúe su vuelo.