Publicado 18/09/2022 13:54

El cambio de ventanas puede supone un ahorro en la factura de entre el cinco y el ocho por ciento

Archivo - Podemos perder el calor de la calefacción sin darnos cuenta
Archivo - Podemos perder el calor de la calefacción sin darnos cuenta - EUROPA PRESS - Archivo

   Objetivo: "conseguir que nuestra casa sea como un termo de café"

   LOGROÑO, 18 Sep. (EUROPA PRESS) -

   El profesor del Máster en Gestión Ambiental de las Organizaciones de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) Javier Martínez ha señalado hoy que el cambio de las ventanas de nuestra casa puede suponer un ahorro en la factura de entre el cinco y el ocho por ciento.

   En una entrevista a Europa Press, Martínez ha apuntado al objetivo de "conseguir que nuestra casa sea como un termo de café", esto es, que no pierda nada del calor que estamos generando.

   Se acerca el invierno y la primera recomendación general sería confirmar la tarifa que tenemos contratada para la calefacción; porque a lo mejor nuestra empresa puede ajustar el gasto económico.

   Después, hay que plantearse la adaptación de nuestra casa, porque "lo que no queremos hacer es perder el calor que generamos" y, para eso, hay que "proteger las ventanas y las puertas".

   En el caso de las ventanas el punto mas débil es la caja de la persiana, porque suele ser un hueco de la fachada que no está aislada. La solución se encuentra en colocar, en el propio cajón, algún tipo de aislamiento término consistente en una pieza prefabricada.

   Si nos planteamos un cambio de ventana (de PVC es mejor que de aluminio) ha resaltado cómo "la inversión merece la pena", porque el objetivo es que "no haya resquicio donde se pueda escapar el calor".

   "Estamos hablando", ha relatado, "de una mejora sustancial" que nos permitirá convertir nuestra vivienda en un lugar protegido como si la fachada estuviera ciega.

   Otro detalle del que, normalmente, "no nos damos cuenta", es que nuestra puerta también nos hace perder calor por el hueco inferior, dado que da a un espacio común no calefactado, o a la calle.

   Para evitarlo hay que colocar un burlete en la parte inferior que impida la entrada de aire; algo que se puede aplicar, también, a las puertas que dan a estancias no calefactadas, como una terraza.

   Para detectar si nos está entrando frío no hay más que colocar un folio y esperar a ver si se ondula.

   Por último, nos podemos plantear cerrar el circuito en las estancias que no usamos, o usamos poco, y poner un elemento eléctrico para un uso puntual.

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