Archivo - Para el profesor del Máster en Innovación "la prohibición no es la solución" - Europa Press - Archivo
Mediante un uso socrático de la Inteligencia Artificial se puede aprender a entender que "las primeras respuestas nunca son las mejores"
LOGROÑO, (EUROPA PRESS)
El maestro de Educación Primaria, nominado al Premio Educa Abanca 2022 como mejor docente universitario, Chema Lázaro, ha señalado hoy que, "si hay un lugar seguro para usar la tecnología, ese deberían de ser las aulas".
Ante el desafío que pueden suponer las tecnologías, y la Inteligencia Artificial, en las aulas, Lázaro, profesor del Máster en Innovación Educativa de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) ha visto que "la prohibición o la evitación no es la solución".
Así, ha abogado por entender que las aulas son "el mejor contexto" para el uso de las tecnologías, porque "fuera las variables de control son mucho más complejas".
Y es que en clase "hay un marco detrás sobre cómo trabajar y desarrollar la competencia digital" y, "a priori, profesionales que están formados y preparados para ello".
En una entrevista a Europa Press, Lázaro se ha referido a la incursión de la Inteligencia Artificial considerando que en la docencia es "una herramienta que amplifica las propuestas, pero que es insustitutiva".
Y es que, ha dicho, el docente tiene una figura "que no va a poder sustituirse jamás por la Inteligencia Artificial" pero ésta se puede utilizar en clase "para amplificar aquellos lugares donde habitualmente no se puede llegar".
Esto pasa por "ayudar a pensar mejor, a contrastar las fuentes de información; a trabajar en niveles cognitivos que busquen la creatividad de una manera por mucho más amplia".
De este modo, el aula puede ser un lugar donde "aprender a interactuar con la IA a través de un método socrático", esto es, "que en lugar de darte respuestas te vaya generando preguntas para que tú puedas seguir interactuando".
"En lugar de preguntarle a la IA cómo se hace y que te lo haga, que la IA funcione como un método socrático, te vaya haciendo preguntas y, en función de las respuestas, te vaya orientando", ha relatado.
PENSAMIENTO CRÍTICO
El problema hoy en día, ha visto, ya no es acceder a la información, dado que que esto está muy extendido, sino qué hacer con ella. "Aquí a mí se me antoja fundamental desarrollar una operación mental de orden superior que es el pensamiento crítico", ha indicado.
Se trata de "aprender a contrastar las fuentes, a valorar la fiabilidad de las mismas; a entender que las primeras respuestas nunca son las mejores".
"Que la tecnología y la llegada de la información no deje el aprendizaje en algo superficial sino que nos permita profundizar más" y llegar a "donde realmente se dan los aprendizajes serios y reales", ha resaltado.
De este modo, ha explicado, el alumno aprende a coger un tema y ser capaz de profundizar, hacer análisis, inferencias y transferencias y no sólo conocer la información pura y dura. Por tanto, introducir la tecnología en el aula puede suponer tener "un aliado" que "acompaña" el trabajo analógico del docente.
USO POR EDADES
Se trata de un trabajo que, por otro lado, se adapta en el aula a la edad de los alumnos. Así, en las primeras etapas de neurodesarrollo "cero tecnologías hasta que los cerebros están formados".
A partir de tercero, cuarto, quinto de Primaria "empezar a introducir paulatinamente" algo y en las etapas de Secundaria, donde ya, de hecho, el uso de la tecnología está más extendido y esos cerebros están más preparados "hacer un despliegue de uso y de desarrollo de esta competencia digital".
Los docentes, ha señalado, representan "una profesión viva" que se tiene que formar más allá de la "gestión pura y dura de los contenidos".
"Tenemos que ser buenos gestores de aula, de atención a la diversidad y, cuando van apareciendo los desafíos del contexto, saber adaptarte a ellos, lo que también está muy relacionado con lo que entendemos por la inteligencia", ha indicado.