Archivo - Calle San Juan de Logroño - EUROPA PRESS - Archivo
LOGROÑO, 13 Sep. (EUROPA PRESS) -
La Calle San Juan no se entiende únicamente por sus bares. Se entiende por la forma en la que se vive. Durante décadas ha sido un punto de encuentro entre vecinos, logroñeses y visitantes, una calle con identidad logroñesa, uno de los rincones más reconocibles de la ciudad. Con el paso del tiempo, esa manera de vivir San Juan ha convertido la calle en uno de los grandes referentes gastronómicos de Logroño.
En ella conviven locales históricos con propuestas nuevas, y todos comparten el mismo cuidado por el buen servicio, por el producto, la calidad del pincho, la cultura del vino y una forma de entender la hostelería que se construye día a día.
Precisamente por eso, la Asociación de Hosteleros de la Calle San Juan ha puesto en marcha la campaña #SanJuanSeSaborea, una invitación a disfrutar del barrio desde el respeto a quienes viven y trabajan en él. Los hosteleros quieren que San Juan siga siendo una calle abierta y acogedora. Quieren que continúe llenándose de personas que vienen a compartir una conversación, descubrir un buen pincho o brindar con un vino de Rioja. Pero recuerdan que esa experiencia solo es posible cuando existe convivencia.
En los últimos años, el crecimiento del turismo de ocio en Logroño y la proliferación de determinados comportamientos incívicos, especialmente vinculados a despedidas de soltero, han generado situaciones en la ciudad que poco tienen que ver con la identidad de la calle San Juan.
El ruido excesivo, los gritos o las actitudes irrespetuosas afectan al descanso del vecindario y perjudican la experiencia de quienes visitan San Juan buscando su oferta gastronómica de alta calidad y desdibujan aquello que ha hecho única a esta calle. Una invitación a disfrutar mejor La campaña se materializa en una colección de carteles que podrán verse en los establecimientos de la calle.
Con mensajes como 'Menos ruido, más sabor', 'El vino no necesita gritos', 'Aquí aún vive un barrio' o 'Una calle viva no es un parque temático', la iniciativa propone una forma diferente de acercarse a San Juan. La campaña no pretende poner límites al turismo, sino recordar que la mejor experiencia nace del respeto por el lugar que se visita. Como resume uno de los mensajes, 'La gastronomía, el vino y la conversación necesitan otro ritmo'. El ritmo de quien viene a disfrutar, no únicamente a consumir.
MUCHO MÁS QUE UNA CALLE DE BARES
Uno de los ejes de la campaña recuerda una realidad que a menudo pasa desapercibida: San Juan sigue siendo un barrio. Detrás de cada establecimiento hay vecinos que comparten portal, personas que madrugan y una comunidad que convive cada día con la actividad hostelera. Ese nivel gastronómico no se improvisa.
Detrás de cada barra hay personas que llevan años, y en algunos casos generaciones, al frente de su negocio, cuidando cada detalle del producto y del trato. Es un trabajo que se sostiene los doce meses del año, no solo en las fechas de mayor afluencia, y que ha permitido que San Juan mantenga su calidad y su identidad con el paso del tiempo. Son ellos y ellas quienes primero defienden que esa calidad solo es posible si se cuida también la convivencia con el barrio.
La campaña quiere poner en valor ese equilibrio que ha permitido que San Juan conserve su personalidad durante décadas. Una convivencia construida entre hostelería, vecindario y visitantes que merece seguir cuidándose. La hostelería de esta calle confía en que esta iniciativa contribuya a consolidar un modelo de turismo gastronómico basado en la calidad, la convivencia y el respeto. Porque San Juan quiere seguir siendo un lugar vivo, popular y abierto. Y precisamente por eso, necesita que quienes la visitan la disfruten como lo que es: un barrio con identidad propia.