LOGROÑO, 5 May. (EUROPA PRESS) -
Por sus características materiales, las cintas que rodaron en 8 y super8 los abuelos y padres de aquella época, empiezan a corromperse y salvo que se digitalicen de forma urgente, se perderá esa memoria, tan valiosa sentimentalmente.
Con la intención de conservar la memoria de la vida doméstica de aquellos años (vacaciones, bodas, cumpleaños o fiestas populares) guardados en las casas en antiguos rollos de película que ya no se pueden reproducir y que son difíciles de conservar, nace este proyecto que se presenta este viernes, y que aúna en una sociedad privada a varias empresas, dos de ellas riojanas.
Super8, que ya ha comenzado a trabajar con instituciones tan prestigiosas como la Fundación Juan March, surge de la colaboración entre FC35, Consultores de cine y Producciones Anafilaxis, empresas riojanas que, a nivel nacional, se dedican a la programación y distribución de cine y a la posproducción audiovisual; y Borja Rodríguez Gimeno, con domicilio en Madrid, experto restaurador y digitalizador de películas de 8 y super8, máster en el programa de Archivo de la Escuela de Cine Elías Querejeta.
Los trabajos se realizan tanto para particulares, ya que ese cine doméstico amateur tiene un alto valor antropológico y sociológico que está de moda entre cineastas de primera categoría, como para empresas, instituciones y entidades como bodegas que atesoran una rica historia que pueden transmitir a través de las imágenes de sus archivos.