Los acusados "sabían perfectamente que el daño podía ser mortal" pero se reconoce su consumo de drogas así como la reparación del daño
"No quería que pasara lo que pasó, pero pasó por la tarde que llevaban unido al historial de consumo de drogas", señala una defensa
LOGROÑO, 22 Nov. (EUROPA PRESS) -
Las defensas, el fiscal y la acusación particular han acordado, para los acusados del Crimen del Parque del Ebro, once años y medio de cárcel para tres de ellos y diez años y medio para un cuarto (al haber abonado la responsabilidad civil) frente a los 30 de pena máxima a los que se enfrentaban.
Hoy se ha desarrollado el último día del juicio que, desde el lunes, ha puesto sobre la mesa los hechos ocurridos el 6 de abril del 2021, cuando los cuatro acusados propinaron una paliza mortal a un joven de 34 años, Isam Haddour, y lo abandonaron sin abrigo; hechos que han reconocido y por los que han perdido perdón.
En su escrito inicial, el Ministerio Fiscal les pedía 25 años por un delito de asesinato y cinco por robo con violencia. Hoy, en su escrito final tras el juicio, el fiscal ha mantenido los delitos pero ha bajado la pena al apreciar como atenuante su consumo de drogas (unido a su historial vital) y así como la reparación del daño.
En su informe, señala que los acusados "sabían perfectamente que el daño podía ser mortal". Añade que "cuando se dan repetidas patadas en la cabeza cualquiera conoce que eso puede producir un resultado mortal" a lo que se "une el abandono tras quitarle la cazadora" una noche fría y húmeda.
Para saber quién de ellos es el culpable aplica la doctrina de la imputación recíproca, que explica que, cuando existe un acuerdo entre varias personas, es indiferente cual de ellos haya realizado la acción agresiva.
Se puede acreditar que le golpearon entre varios, tanto por los audios de la menor como por las manchas de sangre encontradas. Entre todos le están pegando y, si alguien le da en la cabeza, la acción es atribuible a todos.
Después, en las imágenes se les ve, por la calle, como disfrutan del botín; hay una complicidad continua y eso es una ratificación de que están juntos en todo.
"Maldad hay, pero también hay un momento en el que el grupo pierde la conciencia y se convierte en una maquina de hacer daño, puede haber una merma en la capacidad de cada uno de ellos, o se han dejado arrastrar", ha explicado el fiscal.
Considera a los acusados culpables de un delito de asesinato, además, alevoso, y sin posibilidad de defenderse. También, de robo con violencia, dado que lo primero que hicieron fue golpearle.
No obstante, les aplica dos atenuantes, de consumo de sustancias (que ha hilado con su historial vital de entorno familiar difícil, sin trabajo, siendo pequeños delincuentes) y reparación del daño.
Con ello, rebaja la petición de pena un grado a entre 7,5 y 15 años (no menos de diez años), cuando inicialmente les pedía el máximo por este delito, esto es, 25 años. Las partes han acordado diez años.
Por el robo, baja los cinco de la petición inicial a un año y seis meses en tres acusados y seis meses en el cuarto por el pago de la indemnización. Las partes lo aceptan en su acuerdo.
"INTENTAR PONERNOS EN SU SITUACIÓN"
La defensa de S.I, que tiene informes de intento de desintoxicación, ha recordado cómo los acusados han mostrado arrepentimiento "desde un primer momento". Ahora, ha añadido, "se nos pide poder entender por qué se ha actuado así".
Ha pedido "intentar ponernos en sus condiciones familiares, su entorno" y el hecho de que su defendido "es consumidor desde que tenía catorce años". Ha sumado que, además, tiene una inteligencia límite. Fue, de hecho, el único que en sede judicial relató todos los hechos.
Ha sumado el abogado de C.S que su defendido consume "todo tipo de drogas desde los doce años". Ese día, "llevaban bebiendo toda la tarde y tomando toda clase de drogas".
"Tras tantos años de drogadicción el cerebro está totalmente afectado, le impide tener libertad cognitiva", ha añadido.
Ahora, "tiene pensamientos recurrentes sobre esa tarde, no quería que pasara lo que pasó, pero pasó por la tarde que llevaban unido al historial de consumo de drogas".
CIRCUNSTANCIAS QUE EXPLICAN, NO JUSTIFICAN
Así, para el Ministerio Fiscal, "Hay circunstancias que pueden explicar, nunca justificar, el comportamiento de estas personas". De este modo, ha apreciado, como atenuante concurrente y explicativa de lo que ocurrió, la "historia" de los acusados.
Pequeños delincuentes, varios han ocupado viviendas, uno siendo menor salió de una vivienda ocupada donde casi hubo un asesinato, con un entorno familiar difícil, sin trabajo, que se dedican a la delincuencia.
En una situación de "consumo repetido de alcohol y drogas un grupo de jóvenes un poco vándalos se convierte en un grupo peligroso, porque les hizo crearse una sensación de superioridad". "Iban tan drogados que al rato estaban exaltados y se habían olvidado de su víctima", ha dicho.
Aprecia, también, la atenuante de reparación del daño, en concreto, la madre de M.G ha abonado 20.000 euros a los padres y hermanos y
6.271 euros al servicio riojano de salud por el ingreso de la víctima. Se suma lo abonado por el Gobierno riojano dado que las dos menores que les acompañaban están tuteladas.