Procesión de la Santa Cena con los 'Picaos' - EUROPA PRESS
LOGROÑO, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -
La Cofradía de la Santa Vera Cruz de San Vicente de la Sonsierra ha vuelto a hacer posible hoy, Jueves Santo, la única manifestación de penitencia disciplinante con sangre que queda en España con la participación de trece disciplinantes, más conocidos como 'Picaos', anónimos y, cada uno, con su sentido cristiano.
Los 'Picaos' es un rito que se lleva a cabo todos los años en Jueves Santo (a las 19:30 horas y a las 23 horas, Hora Santa) y Viernes Santo (a las 11:30 horas). Además de estos dos días, también hacen su aparición el día de la Cruz de Mayo; y el día de la Cruz de Septiembre. Lo acoge San Vicente de la Sonsierra, en la Comarca de Haro.
Los trece disciplinantes (uno más que en el año pasado), cuya identidad se desconoce así como sus motivos, han realizado su penitencia en la 'Procesión de la Santa Cena' dentro de un rito que data del siglo XVI (en 1551 la Cofradía de la Veracruz presentó los estatutos y las ordenanzas ante el Vicario General del Obispado).
Como marca la tradición no es hasta el momento que sale la procesión cuando se conoce el número de 'Picaos'. Toda persona que desee flagelarse debe cumplir una serie de requisitos: ser mayor de edad, varón y disponer de un certificado de su párroco, que acredite su sentido cristiano y su buena fe.
Una vez cumplidos éstos, acude a la sede donde se le asigna un acompañante, hermano de la cofradía, que le servirá de guía, ayuda, consejo y protección, durante el tiempo de su penitencia.
En la Procesión de la Santa Cena de hoy (19:30 horas), trece disciplinantes han cumplido con la primera manifestación del rito con una madeja de algodón sujeta con ambas manos con la que han ido propinándose golpes secos en la espalda, por encima de los hombros, a izquierda y derecha en el entorno de la Iglesia de Santa María la Mayor.
ENTRE OCHOCIENTOS Y MIL GOLPES
El disciplinante coge la madeja por la empuñadura con las dos manos y, balanceándola entre las piernas, se golpea durante un tiempo variable según cada disciplinante, pero que suele ser unos veinte minutos y propinándose entre ochocientos y mil golpes, hasta que el acompañante y el práctico decidan cuando es el momento de ser pinchado.
Llegado este momento, se han inclinado y colocado la cabeza entre las piernas del práctico, que le golpea levemente tres veces cada lado de la espalda, en la zona lumbar, para que brote un poquito de sangre.
Es en ese instante cuando el rito toma el nombre de 'Picaos', ya que el práctico le pica con una bola de cera virgen que lleva incrustados seis cristales, con el fin de prevenir problemas posteriores.
Cuando los 'Picaos' de San Vicente de la Sonsierra terminan la penitencia, acuden a la Cofradía de la Vera Cruz para que les laven y les curen las heridas con agua de romero.
MUJERES: DESCALZAS Y CADENAS
Las mujeres, que en el siglo XVI pertenecían a la cofradía y que luego desaparecieron, pueden pertenecer a la misma como miembros de pleno derecho desde 1998. Su penitencia se limita a la tradicionalmente ejercida por ellas como 'Marías'.
Las 'Marías' se llaman así por acompañar a las procesiones vestidas con el manto de la Virgen de los Dolores, con el rostro cubierto por puntillas, que protegen su anonimato, van descalzas e incluso con cadenas.
Pueden ir un máximo de cuatro por procesión, con los mismos requisitos que los hombres y, por supuesto, también acompañadas por miembros de la Vera Cruz.
Las procesiones de 'Los Picaos' en Semana Santa fueron declaradas de Interés Turístico Nacional en 2005 y en 2016 Bien de Interés Cultural de carácter Inmaterial (BIC).