El Síndrome de Hikikomori, una forma de expresar el malestar que se "agrava" con el uso de las redes sociales

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Archivo - Un niño usa el teléfono móvil y una tablet - Eduardo Parra - Europa Press - Archivo
Europa Press La Rioja
Publicado: sábado, 4 abril 2026 11:14

    LOGROÑO, 4 Abr. (EUROPA PRESS) -

   La psicóloga Miriam Rodríguez Menchón ha puesto el acento en el hecho de que las redes sociales contribuyen a agravar los problemas sicológicos y agudizan situaciones como el Síndrome de Hikikomori, una forma de expresar el malestar que lleva al aislamiento.

   Rodríguez Menchón, profesora del Máster en Intervención Psicológica en Niños y Adolescentes de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), ha señalado cómo el que un adolescente esté muy conectado a las redes sociales dificulta que fomente las habilidades sociales reales que adquirimos en el trato con otras personas.

   "Las nuevas tecnologías y redes sociales se supone que implican un avance pero los profesionales de la salud mental estamos viendo que están contribuyendo a un agravamiento de muchos problemas sicológicos", ha explicado en una entrevista a Europa Press.

   Se ha referido a depresión, ansiedad, trastornos de la conducta y, también, el Síndrome de Hikikomori, también conocido en español como Síndrome de la Puerta Cerrada. Un problema que hace referencia al fenómeno del aislamiento social extremo y voluntario.

    Las personas afectadas tienden a recluirse en su habitación, evitan el contacto social de todo tipo y sustituyen, en muchos casos, las relaciones sociales en persona por relaciones virtuales.

   Aunque afecta tanto a hombres como a mujeres y puede manifestarse a cualquier edad, existe una tasa de incidencia mucho más marcada en el caso de los varones y en personas jóvenes, especialmente en adolescentes y jóvenes adultos.

   Como psicóloga especialista en infancia y adolescencia, Rodríguez Menchón ha apuntado cómo la señal de alarma para saber si un joven presenta este síndrome está en que deje de realizar actividades que antes hacía, como practicar un deporte, quedar con amigos o ir a clase.

   Este síndrome, ha explicado, no está clasificado como un trastorno psicológico, como sí lo están la depresión o el trastorno obsesivo compulsivo.

   No obstante, hay síntomas que hacen que el manual diagnóstico de los trastornos mentales lo catalogue como una forma de expresar el malestar. También hay investigadores que están tratando de que se entienda como trastorno, "pero falta mucho por definir".

REDES SOCIALES: CONTRIBUYEN

   Para hablar de este síndrome tendríamos que encontrarnos ante un adolescente que, durante un tiempo muy prolongado, se aísla de manera extrema en su habitación dejando de ir al colegio; o si hablamos de un adulto de ir al trabajo.

   Es "llamativo", ha relatado, cómo se ve que el interés de los investigadores para estudiar este fenómeno se ha duplicado a partir de la pandemia.

    Y es que "todo apunta a que las nuevas tecnologías, y las redes sociales aunque no son el motivo principal por el que el joven se aisla sí que contribuyen".

   Ese bienestar emocional que el joven no recibe, "porque ha roto su vida con el mundo exterior, lo encuentra en una gratificación a través de la interacción en línea". Por tanto, "está contribuyendo a que la sintomatología se mantenga".

   Está "por determinar" cuáles son las causas del Síndrome de Hikikomori; pero hay "dos posibles vías".

    Por un lado, cuando, sin otro trastorno, la persona se aísla motivada por vulnerabilidades personales. Es el caso de chicos introvertidos, con baja tolerancia al estrés, que no saben cómo resolver conflictos o que han tenido una mala experiencia con un profesor o acoso escolar. Estaríamos ante una estrategia de afrontamiento disfuncional; me aíslo por evitar el malestar que me producen estas situaciones.

   Otra vía, como síndrome secundario, se da cuando es la consecuencia de otro problema sicológico, ya sea una depresión o un trastorno de ansiedad social extremo.

   El abordaje por parte del entorno debe basarse en trabajar el déficit de autoestima y de habilidades sociales porque, aunque ya hubiera, el hecho de estar aislado hace que se sientan aún más inseguros.

   Es un trabajo de reintroducción al mundo exterior "de manera progresiva, poco a poco, respetando su ritmo para ir recuperando el contacto con el exterior".

SEÑALES DE ALARMA

   Rodríguez Menchón percibe este síndrome como "un fracaso del sistema en la percepción". Las señales de alarma antes de llegar al aislamiento extremo las encontramos en un adolescente que deja de ir a clase con excusas y falta más de lo normal.

   Esto "ya es un indicativo de que igual está ocurriendo algo, puede venir derivado de una mala experiencia con un profesor, con compañeros, de sentirse aislado porque, además, en la adolescencia todo lo social es fundamental para el desarrollo de la persona".

   Otra señal "muy llamativa" es cambiar los ciclos de sueño y vigilia, jugar a videojuegos por la noche y dormir por el día así como "cualquier pérdida de la rutina o rechazo a salir de casa". Son cosas que van "indicando que algo no va bien y está intentando aislarse".

REDUCIR LA EDAD DE ACCESO: POSITIVO

   Ante la necesidad de ser responsables en el uso de las redes sociales en adolescentes ha visto las medidas para reducir la edad de acceso como algo "positivo".

   "Estamos viendo muchos trastornos asociados al uso de las redes sociales, mayores niveles de depresión, ansiedad y cuadros que no se enmarcan en un trastorno pero suponen mucho malestar sicológico", ha incidido.

    Edades más avanzadas "de lo que estamos viendo" para el acceso a las redes sociales, o que el ordenador esté "en un lugar donde todos tengamos visibilidad" unidas a "medidas de control parental" son otras recomendaciones para aplicar en casa.

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