Archivo - El programa busca el binestar emocional en la educación 'on line' - Eduardo Parra - Europa Press - Archivo
LOGROÑO, 9 Mar. (EUROPA PRESS) -
La Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) ha diseñado un programa de intervención y formación "pionero" para fortalecer las competencias socioemocionales de los docentes que desarrollan su labor en entornos virtuales.
Tal y como ha informado la UNIR, el proyecto nace con la vocación de ayudar a otras instituciones académicas en su transformación hacia modelos de organizaciones saludables centradas en el bienestar integral de su capital humano.
Bajo la dirección del investigador principal Fermín Torrano, el equipo ha analizado cómo la digitalización ha redefinido la función docente.
La investigación, ha indicado, "evidenció la existencia de un conjunto de riesgos, como el tecnoestrés y el burnout, asociados a diversos precursores, como la hiperconectividad digital, el aislamiento, la ambigüedad de rol, el conflicto trabajo-familia y las altas demandas de trabajo, que pueden afectar a la satisfacción y bienestar emocional del profesorado de universidades en línea".
Estos resultados, ha añadido, "ponen de relieve la importancia de desarrollar competencias socioemocionales entre los docentes de universidades online para mejorar su bienestar emocional".
De esta forma, el programa creado por la UNIR, ha detallado Torrano, "dota al profesorado de estrategias de regulación emocional", estando orientado "no sólo a la disminución de los efectos negativos de los factores estresantes", sino a buscar "fomentar la satisfacción personal del equipo docente".
"Este enfoque permite que las universidades alcancen un estado de bienestar integral que repercute de forma directa en la calidad del servicio educativo que recibe el estudiante", ha explicado Torrano.
TECNOESTRÉS Y BURNOUT
Bajo el título 'Profesores resilientes y universidades saludables', y financiado por el Vicerrectorado de Transferencia de UNIR, el programa se estructuró en tres etapas.
En la primera fase, el equipo hizo un estudio bibliométrico de los riesgos psicosociales y el bienestar emocional del profesorado universitario a partir de los trabajos publicados en las principales bases de datos científicas sobre la evolución del bienestar docente desde los modelos presenciales hasta los nuevos entornos virtuales.
Entre los riesgos detectados con mayor frecuencia destacan el tecnoestrés y el burnout. El estudio confirmó que parte de estos problemas de salud mental derivan de estresantes psicosociales ligados a la dinámica organizacional de la enseñanza en línea.
Por ejemplo, la posibilidad de conexión permanente facilita una jornada de trabajo extendida y la desaparición de los límites entre el espacio laboral y el privado.
La investigación identificó que el desarrollo de competencias emocionales reduce los niveles de estrés y aumenta la implicación laboral, lo que posibilita el desarrollo pleno de la labor educativa.
La segunda fase consistió en la realización de un estudio Delphi para identificar y sistematizar las competencias socioemocionales necesarias frente a estos riesgos. Este método cualitativo permitió la obtención de una visión grupal de consenso a partir del juicio de expertos en dos rondas de consulta.
Tras el análisis, el equipo identificó nueve competencias con una unanimidad del cien por cien, entre ellas, la capacidad para identificar y etiquetar las propias emociones, la conciencia de los disparadores emocionales, el conocimiento de las propias capacidades y limitaciones, y el desarrollo de estrategias para el estrés.
Además, el estudio resaltó la importancia del aprendizaje de la automotivación, la generación de emociones positivas y el autocuidado consciente. La gestión de la frustración, la empatía y la comunicación efectiva completan el conjunto de destrezas indispensables para el docente digital.
"Estos hallazgos sientan las bases para una formación que no sólo previene el desgaste profesional, sino que mejora las creencias de autoeficacia docente y el clima en las aulas virtuales", ha indicado el investigador de UNIR.
De esta forma, ha señalado, "el diagnóstico de estas necesidades constituye un paso previo fundamental para el diseño de cualquier medida que incida sobre los factores de riesgo".
DISMINUIR EL MALESTAR
En la tercera fase, los investigadores desarrollaron el programa de intervención. Se estructura en varias actuaciones formativas y de acompañamiento, que combinan sesiones sincrónicas, trabajo autónomo guiado y espacios de reflexión entre iguales.
Estas acciones están orientadas a disminuir el malestar emocional asociado a los efectos adversos de la tecnología y a promover entornos virtuales más saludables para docentes, que, a su vez, repercuten en el bienestar docente y de toda la institución educativa.
Este programa se desarrolla mediante trece sesiones online, con una duración aproximada de hasta cincuenta minutos cada una, complementadas con actividades y ejercicios prácticos de consolidación entre sesiones.
Se pretende un aprendizaje y mejora en el desarrollo de determinadas competencias socioemocionales aplicables tanto a nivel profesional como personal
El programa presenta "un elevado potencial de transferibilidad, ya que es apto para su réplica en universidades en línea, instituciones presenciales con docencia híbrida, centros de formación profesional y programas de capacitación empresarial", ha asegurado UNIR.
Esta formación, ha resaltado, "permite que los docentes fortalezcan sus competencias emocionales y reduzcan su desgaste profesional. Pero sus beneficios alcanzan también al estudiantado, que recibe una mejor atención educativa en un clima de aula más eficaz".