MADRID 1 Abr. (EUROPA PRESS) -
La crisis económica que atraviesa el país afecta a todos los sectores, incluso a las pastelerías, que ven cómo sus clientes se han vuelto más austeros y moderaron su compra de torrijas en Semana Santa, llegando incluso a tener que compartirlas en sus hogares.
En declaraciones a Europa Press, el encargado del Horno la Santiaguesa, Miguel Ángel Navarro, explicó que la crisis se nota, aunque apuntó que en días como hoy los nueve pasteleros que trabajan en su horno pueden despachar hasta 1.500 torrijas.
Ana, una trabajadora de este establecimiento de la calle Mayor sostuvo que, a diferencia de otras regiones en las que la mona de pascua o el hornazo son los protagonistas, en Madrid la torrija es el producto más vendido y con diferencia. "La torrija es un producto cuaresmal, que hemos ido alargando y parece que es típico de Semana Santa cuando en realidad es previo a la Semana Santa", señaló.
Según explicó, el proceso de elaboración de la torrija es "muy sencillo". Para ello es vital el pan. "Tiene que ser uno que soporte la parte borracha, que es la leche, y que no se quiebre. Tampoco queremos un pan duro o que proporcione aspereza sino uno amantequillado que provoque una melosidad, una cremosidad, que al romperlo casi sea una nata o una crema más que un trozo de pan emborrachado en algo", añadió.
Además, apuntó que para conseguir que el tamaño de la torrija sea el adecuado hay que partir "el pan en tiras no muy gordas porque luego se va a hinchar". "Después hay que bañarlo en la leche, se pasa un poco por huevo para que en la fritura no se queme el pan, se pone sobre aceite, se reboza con azúcar y canela y ya está lista la torrija", explicó.
Entre los tipos de torrijas que pueden degustar los consumidores destacan por ser las más solicitadas las de leche, las de vino o las de chocolate.