Crecen las consultas por Ortosonia: cuando la obsesión por controlar tu sueño en el 'smartwatch' te lleva al insomnio

Esta fijación llevada al extremo se ha viralizado en redes sociales bajo el término de "sleepmaxxing'

Archivo - Mujer durmiendo.
Archivo - Mujer durmiendo. - POVOZNIUK/ISTOCK - Archivo
Europa Press Madrid
Publicado: domingo, 5 abril 2026 9:44

MADRID, 5 Abr. (EUROPA PRESS) -

El ser humano dedica, de media, un tercio de su vida a dormir, una actividad imprescindible para restablecer el equilibrio físico y psicológico básico, pero en los últimos años está despuntando en las consultas hospitalarias un trastorno emergente ligado a la ansiedad por dormir bien denominado ortosonia.

La palabra combina 'ortho', que significa correcto, y 'somnia', que alude al sueño. Con ella se define un patrón obsesivo por dormir "perfectamente" y por controlar cada parámetro del sueño, principalmente con una consulta obsesiva a los datos sobre sueño que facilitan apps y wearables, fundamentalmente en relojes inteligentes.

Aunque no está reconocida aún como trastorno específico en los manuales diagnósticos, esta preocupación excesiva y rígida que lleva a vigilar y optimizar de forma obsesiva el sueño se está convirtiendo en una causa creciente de consulta en las unidades de sueño.

"Mucha gente lleva dispositivos portátiles, anillos, relojes, el mismo móvil, dispositivos debajo del colchón, que quieren investigar sobre el sueño pero ninguno de ellos está validado para diagnóstico médico. Llegan muy preocupados a la consulta porque dicen, mire, es que me pone que no duermo las horas suficientes o recomendadas y que no hago sueño profundo", ha explicado Milagros Merino Andreu, responsable de la Unidad de Trastornos Neurológicos del Sueño del Hospital Universitario La Paz de Madrid.

Esto deriva en conductas como revisar compulsivamente las métricas nocturnas, ajustar de forma rígida horarios y rituales y comparar las propias cifras con las de otras personas. Una excesiva preocupación que acaba generando en muchos casos un efecto contrario al buscado, causando en las personas insomnio, ansiedad o peor descanso.

La especialista de La Paz ha advertido que, si bien estos dispositivos pueden medir con bastante exactitud la cantidad de hora que dormimos, no son capaces de ofrecer esa misma precisión en cuando a la calidad del sueño.

"Lo del sueño profundo es una aproximación, porque la diferencia entre el sueño superficial y el sueño profundo es la actividad cerebral y ahí no tenemos ningún sensor. Entonces, aunque sí es verdad que hay algoritmos, no es muy exacto", ha explicado.

Esto puede llevar a una situación paradójica en la que la obsesión por dormir bien acabe causando precisamente una mala calidad del sueño. "La gente entra en un círculo vicioso: no puedo dormir, me miro con el dispositivo, veo que no me gustan los datos, sigo más obsesionado y entramos ya en una espiral de preocupación e insomnio", ha advertido.

Así, estos comportamientos suelen derivar en insomnio, que tiene un componente cognitivo enorme, de modo que esa preocupación eleva el nivel de cortisol -conocida como la "hormona del estrés"-- y puede derivar en problemas físicos. Entre ellos están cansancio persistente, somnolencia diurna, sensación de no haber descansado aunque se hayan dormido suficientes horas, más cefaleas y dolor corporal, irritabilidad y dificultad de concentración, todo ello derivado de un sueño fragmentado (despertares frecuentes, dificultad para conciliar de nuevo) y de la activación de mecanismos de estrés y ansiedad que mantienen al organismo en "alerta" cuando debería estar descansando.

"No nos agobiemos con lo que es el sueño, sino simplemente nos fijemos más o menos en la duración y en los despertares que ocurren durante la noche", aconseja la responsable de la Unidad de Trastornos Neurológicos del Sueño de La Paz en declaraciones a Europa Press.

En este sentido, la especialista ha apuntado que, para conocer "exactamente" cuál es la calidad de nuestro sueño, hay que hacer un estudio "en profundidad" en el hospital o en el centro médico. "Lo que está demostrado con grandes números de registros, es que no tienen una validez total para hacer diagnósticos", ha apuntado.

En cualquier caso, sí admite que los datos que facilitan estos dispositivos pueden ser útiles en el seguimiento de tratamientos relacionados con trastornos del sueño, siempre sin obsesionarse con los resultados.

"Sí que nos resultan útiles, sobre todo, cuando ponemos un tratamiento y queremos ver qué ha sucedido antes y qué ocurre después, siempre sabiendo que no son datos exactos que van a infraestimar el sueño", ha resaltado.

SLEEPMAXXING

Esta obsesión llevada al extremo se ha viralizado en redes sociales bajo el término de "sleepmaxxing', una tendencia que consiste en "maximizar" el sueño usando rutinas, trucos, dispositivos y suplementos para dormir más rápido, más tiempo y más profundamente, con la idea de optimizar el bienestar físico y mental.

Suele incluir desde una higiene del sueño muy cuidada y el uso de dispositivos electrónicos que monitorizan el descanso, hasta prácticas más extremas y a veces sin respaldo científico (cintas en la boca, cócteles de suplementos, gadgets varios), por lo que los expertos lo ven como una mezcla de autocuidado razonable y modas potencialmente arriesgadas si se llevan al límite.

"Hay gente que se obsesiona mucho --con este sueño "perfecto"-- y los médicos lo que queremos es que baje el nivel de preocupación cuando ven los resultados", ha zanjado.

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