La presidenta de la ONG Somos Acogida, Emilia Lozano, junto a un joven migrante en el parque Isabel Clara Eugenia de Hortaleza (Madrid) - MARTA FERNÁNDEZ - EUROPA PRESS
MADRID 4 Abr. (EUROPA PRESS) -
Deambular durante horas por el parque Isabel Clara Eugenia de Hortaleza, sin un lugar claro al que ir, y acabar durmiendo en la calle en cuanto cumplen la mayoría de edad, así es la realidad que describe la asociación Somos Acogida sobre la situación de algunos menores migrantes que se encuentran en un limbo al salir del sistema de protección.
La escena la relata la presidenta de la organización, Emilia Lozano, quien acompañada de su marido Luis pasea por el parque al que a menudo baja por las noches para asistir a los migrantes que, recién cumplidos los 18 años, se ven obligados a abandonar las instalaciones del Centro de Primera Acogida de Hortaleza, colindante al Isabel Clara Eugenia.
"Están muy mal", resume Emilia, que relata cómo algunos de los jóvenes se ven obligados a dormir en la calle una vez no pueden quedarse en el centro. Otros que aún residen en las instalaciones --bien en las de Hortaleza o en otras de la región-- salen a primera hora y pasan las mayor parte del día deambulando por el barrio.
El foco está puesto en los recursos de primera acogida, pensados para una estancia temporal de menores que llegan sin red familiar y, en muchas ocasiones, sin siquiera hablar español. Sin embargo, Somos Acogida denuncia que en ocasiones los jóvenes se enfrentan a falta de manutención, formación insuficiente y una ausencia casi total de alternativas de ocio.
"Tenemos la obligación de alimentarles, de cuidarles, de formarles. Aquí eso no existe. Se les medio alimenta, se les forma cero, ocio cero. Y a la calle", denuncia Emilia, que añade que la situación se agrava cuando los jóvenes cumplen la mayoría de edad. Es el caso de Niokhor un joven senegalés que próximamente deberá abandonar el centro de Casa de Campo en el que reside.
INSEGURIDAD POR LA "EXTREMA DERECHA"
Emilia no solo presta ayuda a estos jóvenes, sino que además se esfuerza por tratar de demostrar que su presencia en el barrio no aumenta la inseguridad. "Hortaleza es un barrio tranquilo, yo creo que como la mayoría de barrios de Madrid", afirma, advirtiendo del daño que provocan los "bulos de odio".
De hecho, considera que genera más inseguridad "la visita de la extrema derecha por el parque", jóvenes ataviados entero de negro que en plena madrugada hacen batidas en el parque para "amedrentar y asustar" a unos migrantes que "ya de por sí están asustados".
CASA DE LA SOLIDARIDAD
Niokhor conoció de Somos Acogida gracias a una de sus profesoras en el Centro de Primera Acogida de Casa de Campo. Con la red de apoyo encabezada por Emilia ha aprendido a hablar español y desenvolverse con soltura, y la organización le acogerá en su Casa de la Solidaridad.
Este recurso de acogimiento residencial se ubica en la localidad de La Puebla de Almoradiel, en la provincia de Toledo, y sirve como vía para evitar que los jóvenes que deben abandonar los centros de menores se queden en la calle. Allí disponen de los medios necesarios para desenvolverse y ser parte de la sociedad.
La red de apoyo que les ofrece Emilia es vital para los jóvenes migrantes. De hecho, Niokhor reconoce que apenas la conoce de hace un par de meses, pero ya le parece que lleva "20 años viviendo con ella". El senegalés le agradece la tranquilidad y la confianza que les da esta vecina de Hortaleza.
También es el caso de Salif, menor de 18 años y originario de Guinea que se hospeda también en Casa de Campo. Al igual que Niokhor, denuncia la situación en la que se encuentran en los centros de acogida de migrantes, donde no les dan alternativa de ocio ni proyección de futuro.
"No enseñan nada de español", lamenta Salif, quien al igual que Niokhor reconoce que no tiene alternativa de ocio. "Yo solo camino por la calle", añade el joven guineano, que se emociona al recordar a su familia.
Lo mismo le ocurre a Niokhor. "Vine por un futuro, por mi familia", añade el senegalés, que se acuerda de sus padres y hermanos que le esperan en su ciudad natal, Fatick, ubicada a unas dos horas al sureste de Dakar y donde las perspectivas de futuro son escasas, o casi nulas.
"Tenemos la cultura de que tenemos que estar para nuestra familia, porque cuando éramos jóvenes ellos estaban ahí para mi. Yo tengo que estar para ellos el día de mañana", remata Niokhor antes de marcharse con su amigo Salif por el parque Isabel Clara Eugenia, con su mochila a la espalda, a pasar el día por las calles de Hortaleza.
EL DEFENSOR DEL PUEBLO EXIGE "INTEGRACIÓN" E "INSERCIÓN"
Precisamente sobre el futuro de los menores migrantes en la Comunidad de Madrid se pronunció el Defensor del Pueblo en su informe anual de 2025, en el que pedía a la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales que promueva las acciones necesarias para garantizar su "integración" e "inserción".
En este sentido, la Comunidad de Madrid cuenta con cinco programas y servicios de integración laboral para tutelados y extutelados para migrantes de entre 16 y 25 años, entre los que destaca el programa CIMTO, una iniciativa socioeducativa que el año pasado atendió a cerca de 150 menores.
Este programa está diseñado para adolescentes tutelados en los centros de protección que se acercan a la mayoría de edad para prepararle sen tareas básicas para la autonomía personal de cara a su incorporación al mundo laboral, según apuntan fuentes de la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales consultadas por Europa Press.
Otro de los recursos que destacan desde la Consejería es el Programa Junco, también dirigidos a jóvenes en centros de protección, que ofrece unas 240 plazas y que el año pasado ayudó a un total de 785 menores. Su objetivo es que logren un nivel académico mínimo para obtener titulaciones básicas.
También existe Tránsito, un programa de apoyo individualizado de inserción socio laboral para jóvenes extutelados de entre 18 y 21 años y que busca guiarles en su transición a la vida adulta, acompañarles en su formación educativa e inserción laboral. El año pasado atendió a unos 683 jóvenes.
Además, estas mismas fuentes recalcan que la Consejería cuenta con 224 plazas dentro del acuerdo marco de acompañamiento educativo y alojamiento para jóvenes de 18 a 21 años en grave riesgo de exclusión social procedentes del sistema de protección de menores.