Detenidas ocho personas como presuntas integrantes de una organización criminal dedicada a la trata de mujeres

Actuaban en el distrito de Tetuán e imponían normas estrictas a las víctimas, ocho de las cuales han sido liberadas por la Policía

Un coche de la Policía Nacional
Un coche de la Policía Nacional - David Zorrakino - Europa Press
Europa Press Madrid
Publicado: martes, 3 febrero 2026 10:24

MADRID, 3 Feb. (EUROPA PRESS) -

La Policía Nacional ha desarticulado una presunta organización criminal tras detener a siete mujeres y un hombre --incluida la cabecilla del grupo-- que operaban en el distrito madrileño de Tetuán y que se dedicaban a la trata de seres humanos y al tráfico de drogas.

Las pesquisas se iniciaron el pasado mes de abril, cuando la Policía tuvo conocimiento de la existencia de una organización criminal dedicada a la explotación sexual de mujeres en situación de vulnerabilidad, y también a la venta de sustancias estupefacientes.

Las investigaciones permitieron averiguar que el entramado criminal contaba con un domicilio situado en el distrito de Tetuán, donde se llevaba a cabo la prostitución. La líder del grupo usaba este local, además de su propia vivienda, para repartir droga, según un comunicado de la Policía Nacional.

Finalmente, la Policía Nacional llevó a cabo el pasado mes de enero tres entradas y registros en domicilios, donde fueron intervenidas diversas sustancias estupefacientes, básculas de precisión, teléfonos móviles, un portátil, datáfonos y 20.000 euros en efectivo.

La operación ha culminado con la liberación de ocho mujeres víctimas de esta organización, y con la detención de otros ocho supuestos miembros del grupo, a los que se les acusa de los delitos contra la salud pública, pertenencia a organización criminal, prostitución y blanqueo de capitales.

NORMAS ESTRICTAS PARA LAS VÍCTIMAS

La organización imponía a las mujeres víctimas de trata una serie de normas estrictas. Entre estas destaca que les obligaban a estar localizadas en todo momento, llegando incluso a tener que mandar fotografías y su ubicación cuando realizaban servicios sexuales fuera de la vivienda.

Además, en el entramado criminal había seis mujeres que trabajaban como encargadas que establecían turnos entre ellas, lo que permitía que durante las 24 horas del día las víctimas estuvieran obligadas a ofrecer servicios sexuales.

La casa donde eran explotadas tenía habitaciones, pero su uso estaba destinado exclusivamente a los clientes, por lo que las víctimas tenían que hacinarse en un pequeño salón sin ningún espacio habilitado para dormir. Además tenían tan solo una pequeña nevera en la que tan solo se podía guardar bebida para los clientes.

Otra de las normas era que las mujeres debían comer en el interior de la vivienda a través de empresas con servicio a domicilio, siendo controladas en todo momento por cámaras de videovigilancia. En caso de que hubiera un cliente en la vivienda, tenían prohibido salir de la misma.

Los agentes pudieron comprobar que los servicios sexuales eran ofertados a través de diferentes páginas web, así como por aplicaciones de mensajería instantánea, de esta manera, conseguían publicitarse y llegar a un mayor número de clientes. Estos podían pagar en efectivo o mediante aplicaciones bancarias.

Los hombres concertaban las citas eligiendo a las mujeres directamente en esas páginas o mediante presentaciones en el domicilio, sin que ninguna de ellas pudiera negarse a realizar ningún servicio en el caso de que fueran elegidas.

DROGARON A UN CLIENTE PARA ROBARLE MÁS DE 4.000 EUROS

Avanzadas las pesquisas, los agentes tuvieron conocimiento de que además de vender droga, también llegaron a anular la voluntad de un hombre durante más de diez horas. Cuando el que el varón perdió la consciencia, aprovecharon para llevar a cabo numerosos movimientos bancarios por importes elevados, llegando sustraer más de 4.200 euros.

Entre los detenidos destaca la presencia de la líder de la organización, que además de obligar a ejercer la prostitución vendía droga tanto en la vivienda en cuestión como en su propio domicilio. Esto garantizaba que no hubiera demasiada droga en el local y pudiera entregársela a las víctimas cuando tenían que hacer un servicio en una ubicación diferente.

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