Actualizado 03/04/2020 13:41:17 +00:00 CET

Familiares de la residencia Adolfo Suárez piden transparencia informativa y comunicación directa con enfermos

Un militar de la UME protegido con mascarilla y con el material desinfectante necesario se dirige a la puerta de la residencia de ancianos Adolfo Suárez
Un militar de la UME protegido con mascarilla y con el material desinfectante necesario se dirige a la puerta de la residencia de ancianos Adolfo Suárez - Marta Fernández Jara - Europa Press

MADRID, 3 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los familiares de la residencia pública Adolfo Suárez de Madrid están viviendo "con angustia" la situación existente en la misma con motivo de la cantidad de contagios por coronavirus, por lo que piden a la dirección "mayor transparencia informativa" sobre lo qué ocurre y comunicación directa por vídeo con los internos.

En una comunicación a la que ha tenido acceso a Europa Press, señalan que el 8 de marzo comenzó "su calvario y el inicio de sus dudas y zozobras" con la prohibición de las visitas a sus parientes. Ante su petición de información a la residencia, el 13 de marzo empezaron a enviarles informes generales a todos los que facilitaron un correo electrónico; "al principio más extensos y en los últimos días bastante escuetos". "La idea era buena pero faltaba contenido, información concreta y transparente, con los datos necesarios para conocer la verdadera situación de los residentes", se quejan.

Los familiares de los internos señalan que estuvieron recibiendo vídeos grupales de los residentes, "que al menos suavizaban su ansiedad y también ellos necesitaban oír nuestra voz, recibir llamadas telefónicas, ver nuestras caras, la sonrisa de sus familias para comprender, para no sentirse abandonados". Por eso pidieron que se hicieran videollamadas, ya que las estaban haciendo en otras residencias.

"Finalmente ha habido un ensayo durante un día, que se ha suspendido por ordenes superiores. Queremos comunicación individual visual con nuestros padres/madres/hermanos, porque 'llamadas que importan, palabras que curan", reivindican.

Por otro lado, los familiares han preguntado si se había implementado la clasificación de residentes contenida en la Orden 265/2020 cuyo plazo de ejecución finalizaba el pasado 22 de marzo. El día 31 les dijeron que habían terminado su aplicación. "Fueron muchos días de retraso en los que el virus no tuvo barreras de contención", denuncian.

Por todo ello, piden a la residencia de mayores Adolfo Suárez información frecuente, ágil y eficaz. "A las personas que se les informa que su familiar tiene síntomas compatibles con el virus, necesitan al menos una comunicación diaria de su evolución, no es humano pasar el día marcando el teléfono para finalmente no lograr hablar con el personal sanitario", se quejan.

Además, el colectivo de familiares recuerda que los residentes son personas con múltiples patologías y "no es posible que se les niegue una analítica o cualquier otra intervención para paliar cualquier dolencia crónica o sobrevenida en este momento".

"Sabemos que se han desmantelado los centros de salud, los hospitales de día que atendían estas urgencias. Estos casos tienen que seguir atendiéndoles porque su frágil salud así lo requiere y finalmente les están condenando a morir o por el Covid-19 o por la falta de atención a sus urgencias", indican.

En conclusión, necesitan saber cuántos residentes están contagiados, cuántos han fallecido por o con coronavirus, si las funerarias recogen los cuerpos de los fallecidos con agilidad (tiempo que permanecen en la residencia), si se desinfectan las habitaciones y zonas donde ha habido fallecidos e infectados, si hay suficiente personal en la residencia y si el personal tiene EPIS para contener el contagio entre trabajadores y residentes.

EMPLEADAS PIDEN LA INTERVENCIÓN DE LA UME Y TEST

Por otra parte, empleadas de este geriátrico han reclamado la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME) porque "se acumulan los fallecimientos" en los últimos días. Una de ellas ha explicado a Europa Press que solo el miércoles murieron nueve ancianos, la mayoría con síntomas de coronavirus, entre ellas una mujer con 65 años y trastorno mental. Además, otros 60 mayores aislados por el mismo motivo, pero no hay test para poder identificar quién realmente tiene la enfermedad.

"Tampoco hay personal. Hay un montón de compañeras que están de baja y algunas ingresadas. Esto es un desastre, no nos da la vida y muchas se van a dar de baja voluntaria porque acaban destrozadas. Han denegado reducciones de jornada para cuidar a sus hijos u otras situaciones. Y así no pueden resistir mucho más", ha manifestado.

Las empleadas han confirmado que ya cuentan con mascarillas FFP2, equipos de protección y buzos para atender a las personas aisladas. "Seguimos teniendo miedo, ha habido muchos fallecimientos y creemos que el aislamiento no se está haciendo bien. Por eso pedimos a la Delegación de Madrid o a la Comunidad que intervengan", concluyen.

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