Publicado 05/03/2021 13:14CET

Piden 26 años de cárcel para un acusado de asesinar a su pareja y esconder su cadáver para huir a Tánger

Archivo - Entrada a la Audiencia Provincial de Madrid.
Archivo - Entrada a la Audiencia Provincial de Madrid. - Eduardo Parra - Europa Press - Archivo

MADRID, 5 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Fiscalía Provincial de Madrid solicita 26 años de prisión para un acusado de asesinar en mayo de 2019 a su pareja, cuyo cadáver ocultó durante cinco días en el domicilio en el que convivían a pesar de tener una orden de alejamiento para huir a Tánger (Marruecos).

El juicio se celebrará el próximo lunes en la Audiencia Provincial de Madrid. El fiscal acusa a A.K. de los delitos de asesinato y quebrantamiento de medida cautelar y solicita 18 meses para Z. B. por un delito de encubrimiento.

El representante del Ministerio Público recuerda que tras dictar un juez una orden de alejamiento contra el acusado a raíz de la primera agresión, la víctima accedió de nuevo a convivir con su pareja al no ser "consciente del peligro que para ella entrañaba".

El escrito relata que A.K. y la mujer fallecida mantuvieron una relación sentimental durante la cual convivieron en una vivienda de Parla que había alquilado la víctima "sometiéndola el acusado durante el periodo de su convivencia a distintos episodios de agresión física".

El primer incidente se produjo el 9 de febrero de 2019 cuando ambos regresaban a su domicilio. A raíz de una discusión por temas relacionados con los celos, el acusado propinó a su pareja un bofetón en la cara y horas más tarde volvió a agredirla "sufriendo la víctima distintos hematomas en sus brazos".

Los hechos fueron denunciados ante la autoridad judicial y un juez prohibió como medida cautelar comunicarse con su pareja o aproximarse a una distancia inferior a 500 metros hasta que se dictase sentencia definitiva que pusiera fin al procedimiento.

Pese a tener conocimiento de las prohibiciones de comunicación y acercamiento que le habían sido impuestas, durante el mes de abril A.K. mantuvo de contacto telefónico "habitual" con la mujer puesto que "le llamó diariamente desde el 20 de abril al 1 de mayo de 2019".

La vulneración de la medida cautelar que le incumbía no se limitó al contacto telefónico, puesto que en el mes de abril también convivió con su pareja en el domicilio de Parla, algo a lo que consintió la víctima al no ser "consciente del peligro que para ella entrañaba".

Así que, aunque la orden de alejamiento ya era firme desde febrero, la sentencia no tuvo "ningún efecto disuasorio en él, volviendo a reiterar su conducta durante los meses siguientes".

La madrugada del 1 de mayo, cuando la víctima se encontraba en un bar de Parla, A.K. se personó en el local, le arrebató el teléfono y se dirigió a la vivienda de Parla.

De vuelta a casa, sobre las 6.00 horas, el acusado comenzó a discutir y la víctima le advirtió "ante el gran miedo que sentía" su intención de dar aviso a la Policía.

Fue entonces cuando el procesado le propinó "con gran violencia" un golpe en la cabeza. A continuación, cogió un cuchillo y se lo clavó en diez ocasiones a su pareja sentimental "con claro ánimo de acabar con su vida".

"En el momento de sufrir la brutal agresión --añade la Fiscalía--, Dª J.U.M. se encontraba en un evidente estado de embriaguez, con 1,85 g/L de alcohol etílico en sangre, lo que le originó un grave deterioro de su rendimiento psicomotor y, por consiguiente, de sus capacidades de reacción y defensa, circunstancias que fueron aprovechadas por el acusado A.K.".

Tras cometer el crimen, el acusado cerró con llave la puerta de la vivienda por lo que el cadáver la mujer no pudo ser encontrado hasta cinco días más tarde del crimen, tiempo suficiente para que A.K. huyera hasta Tánger, su localidad de origen.

En su huida le ayudó su sobrina Z. B., quien pese a saber lo que había ocurrido hizo las gestiones necesarias para que su tío pudiera ir en autobús hasta Algeciras donde el 2 de mayo cogió el ferry que le llevó a Tánger.

Finalmente fue detenido el 23 de octubre de 2019 por las fuerzas policiales españolas en el Puerto Fronterizo de El Tarajal, de Ceuta, tras cruzar por su propia voluntad la frontera.

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