Rubén Ramos interpreta al piano la música del compositor renacentista Orlando Gibbons en los Teatros del Canal

Publicado 31/12/2018 11:10:40CET

MADRID, 31 Dic. (EUROPA PRESS) -

Los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid presentan el estreno en Madrid de Gibbons Amateur, un concierto de piano que tendrá lugera los días 3, 4 y 6 de enero con texto proyectado a cargo del Rubén Ramos Nogueira, ha informado el centro en un comunicado.

'La música es una droga dura, y es legal'. Con esta frase arranca el texto que acompaña, proyectado como subtítulos de una película, la interpretación, absolutamente heterodoxa, que Rubén Ramos Nogueira hace con su piano en escena de la música del compositor renacentista inglés Orlando Gibbons.

Rubén Ramos Nogueira, periodista, escritor, músico y performer, salta de los márgenes de las raras artes -como a él le gusta llamarlas- al epicentro mismo de la escena institucional, con el estreno aquí en los Teatros del Canal, a modo de particularísimo concierto de año nuevo, dadas las fechas, de esta primera pieza de su proyecto Amateur (la segunda pieza, Goldberg Amateur, se basa en las Variaciones Goldberg de Bach).

El proyecto no se llama Amateur por casualidad, ya que este título encierra una reivindicación y una denuncia. Reivindica la recuperación de la práctica de la música antigua por parte de un público amateur, para quien en origen se compusieron muchas piezas de nuestra tradición musical.

Asimismo, denuncia el secuestro de la llamada música clásica (o incluso música culta) por parte de profesionales que han acabado por convertir este legado común en un producto elitista, muchas veces inaccesible para sus legítimos destinatarios.

Gibbons Amateur es música, literatura y performance. Deliberadamente (y sin disimular el homenaje a Glenn Gould), Ramos Nogueira interpreta la pieza de espaldas al público, sumido en su propia intimidad, en su búsqueda de trascendencia, al tiempo que se lanza un texto por encima de él que parecen sus pensamientos proyectados.

El tono distendido de las frases contrasta con la solemnidad de la música. El público habita ese espacio de estimulaciones varias con una mirada y una atención que fluctuará entre lo que se oye y lo que se lee, encontrando su propio sentido o, simplemente, disfrutando.

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