La acusada de matar a su pareja en Águilas defiende su inocencia: "Dios castiga a los asesinos"

La acusada declara en la Audiencia Provincial de Murcia
La acusada declara en la Audiencia Provincial de Murcia - TSJMU
Europa Press Murcia
Publicado: martes, 26 abril 2022 17:54


MURCIA, 26 Abr. (EUROPA PRESS) -

La acusada de asesinar a su pareja sentimental tras dispararle con un arma corta en el paraje El Charcón de Águilas (Murcia) en 2017 ha defendido su inocencia este martes, durante la segunda sesión del juicio, que se celebra con jurado popular en la Sala 001 de la Audiencia Provincial.

"Dios castiga a los asesinos", ha dicho la mujer, natural de Rumanía, aunque en el momento de los hechos llevaba más de 15 años viviendo en el municipio murciano junto a su familia.

La sospechosa ha asegurado que la víctima, de origen italiano aunque afincado en España, era un hombre "muy reservado" con el que llevaba un año y medio de relación, aunque ha insistido en que solo se veían "cuatro o cinco días al mes", cuando él viajaba a Águilas desde Barcelona, donde trabajaba en una "fábrica de ostras".

Así estuvieron un año y medio hasta el día en que la víctima murió. Aquella jornada, siempre según la versión de la acusada, un hombre ataviado con pasamontañas y guantes negros disparó a la víctima "siete, ocho, 10 veces" cuando ambos se bajaron del coche en la puerta de la vivienda que él tenía alquilada en un paraje de la localidad murciana.

Antes de oír los disparos, la mujer gritó "qué es", y entonces vio "un fogonazo" y se echó las manos a la cara, todo sin llegar a ver cómo era el arma que portaba el agresor, aunque ella creyó que era corta por la posición de las manos. En ese transcurso escuchó "un ruido de sufrir", supuso por parte del agredido, y salió corriendo.

Posteriormente, según ha relatado, se metió en una calle sin salida y saltó una valla. Agazapada, llamó desde el teléfono de la víctima a un amigo del finado, que fue el que dio la voz de alarma al '1-1-2'. Preguntada por el motivo por el que ella misma no llamó al Teléfono Único de Emergencias, ha indicado que "no sabía dónde estaba".

La mujer ha recalcado que nunca ha sentido curiosidad por ver a una pistola y que, de hecho, carecía de la preceptiva licencia. "Mi hermano es guardia civil en Rumanía y jamás he tenido la curiosidad de ver cómo es su arma, o mirarla, o tocarla. En mi vida", ha insistido la acusada, que también ha asegurado que es "una persona normal", "ni una asesina, ni una ladrona, ni nada malo".

Uno de los agentes de la Guardia Civil que intervino en la investigación ha explicado, por su parte, que en un principio el asunto parecía un caso de ajuste de cuentas por tráfico de drogas hasta que, una vez recopilados todos los indicios, no se pudo vincular la muerte del hombre con este tipo de delitos.

La hipótesis sobre la presunta implicación de la mujer se reforzó, según ha explicado el agente, al comprobar la presencia de pólvora en la ropa de la mujer --no en las manos, que la acusada se lavó en comisaría--. A esto, ha sumado otros elementos que llamaron su atención, como que no se pusiera en contacto directamente con el '1-1-2', que asegurara que no conocía el camino o que fuese capaz de contar los disparos "en plena huída y con nerviosismo".


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