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Droga, armas y dinero intervenidos en el marco de la operación 'Tifón' - GUARDIA CIVIL
LOS ALCÁZARES (MURCIA), 2 (EUROPA PRESS)
La Guardia Civil ha desarrollado en Los Alcázares (Murcia) la operación 'Tifón', que se ha saldado con la desarticulación de un grupo criminal que dirigía tres puntos en los que se distribuía gran cantidad de sustancias estupefacientes, según informaron fuentes de la Benemérita en un comunicado.
Durante la operación, los agentes han detenido a los diez integrantes del grupo delictivo, uno de ellos menor de edad, como presuntos autores de los delitos de pertenencia a grupo criminal, tráfico de drogas, robo arma de fuego, receptación y tenencia ilícita de armas; y se han incautado de diversas cantidades de cocaína, cocaína base, heroína, hachís y marihuana, así como armas y munición, efectivo y vehículos.
Las actuaciones se iniciaron el pasado año, cuando efectivos de la Policía Local de Los Alcázares informaron al Instituto Armado de la existencia de varios puntos de venta de droga en la localidad.
Estos hechos habían generado cierta alarma social y preocupación entre los vecinos de Los Alcázares, debido a la cantidad de consumidores de estupefacientes en los alrededores de los puntos de venta de droga, algunos muy cerca de centros educativos.
Especialistas en Policía Judicial abrieron la operación y realizaron las primeras pesquisas, que permitieron detectar a un nutrido grupo de personas cuya actividad estaba dirigida, presuntamente, a la manipulación y venta de sustancias estupefacientes, utilizando para ello un entramado delincuencial para su seguridad y custodia.
Los integrantes del grupo delictivo eran conocidos por la Guardia Civil, ya que el principal cabecilla fue detenido en 2023 por su implicación en un tiroteo sobre un vehículo conducido por un miembro de un clan contrario.
Los investigadores dividieron la operación en varias fases. En primer lugar, llevaron a cabo un amplio dispositivo de vigilancia sobre los puntos de venta con la finalidad de constatar el delito de tráfico de drogas.
Tras verificar los hechos delictivos, realizaron un análisis de la información obtenida con el objetivo de identificar a todos los integrantes del grupo y obtener los indicios suficientes para la imputación de los delitos.
Este tipo de dispositivos destacan por su dificultad, ya que los tres puntos de venta de drogas investigados se ubicaban en zonas del casco urbano con calles estrechas y poco espacio para el estacionamiento de vehículos.
Los investigadores verificaron que las viviendas utilizadas como puntos de venta de drogas estaban permanentemente vigiladas y solían emplear 'aguadores' o personas colocadas en diferentes puntos, en medios de locomoción o a pie, que tenían la misión detectar la presencia policial.
Cuando estos individuos detectaban una sospecha avisaban al encargado de suministrar la droga en la vivienda, que la cerraba y cesaba la actividad ilícita.
Algunos de estos 'aguadores' eran los hijos menores de la familia, quienes barrían la zona utilizando bicicletas o patinetes para detectar cualquier tipo de amenaza a su actividad ilícita.
Los investigadores comprobaron que el grupo delictivo hacía uso de un entramado de viviendas. Las principales eran utilizadas para la venta de sustancias estupefacientes y, a su vez, eran la residencia habitual de los cabecillas y sus familias.
Además, contaban con otras viviendas próximas, algunas de ellas usurpadas, en las que habitaban otros miembros de la organización criminal, que realizaban labores de venta y distribución de las sustancias, así como la vigilancia de las viviendas principales.
Cada uno de los integrantes del grupo delictivo desempeñaba su actividad clara y definida dentro del organigrama.
Durante el desarrollo de la investigación, los guardias civiles han verificado un constante trasiego de personas en los inmuebles donde se distribuía la droga. Estas accedían a la vivienda, permanecían en el interior un breve espacio de tiempo y salían con las dosis recién adquiridas, comprobando además que estas transacciones se realizaban en presencia de menores de edad del clan desmantelado.
Este tipo de actividad delictiva lleva aparejada otras tipologías, como robos con violencia (tirones de bolsos), hurtos o robos en interior de vehículo, fracturando los cristales de los vehículos para sustraer objetos que, posteriormente, en el interior del garito, se intercambiaban por dosis.
INVESTIGACIÓN PATRIMONIAL
La Guardia Civil ha desarrollado, además, una investigación patrimonial de los miembros del grupo criminal, en la que se ha comprobado que sus ingresos declarados no se corresponden con su nivel de vida.
Se ha detectado que, por ejemplo, el principal cabecilla del grupo y su pareja declaraban estar cobrando solamente prestaciones sociales, mientras mostraban un alto nivel de vida en redes sociales y poseían varios vehículos de alta gama.
Una vez obtenidos todos los indicios necesarios, la Benemérita ha llevado a cabo la fase de explotación de la operación, en un dispositivo compuesto por medio centenar de efectivos que han efectuado la entrada y el registro, de forma simultánea, en tres inmuebles de Los Alcázares.
La operación ha culminado con la detención de una decena de personas, una de ellas menor, como presuntas autoras de los delitos de pertenencia a grupo criminal, tráfico de drogas, robo de arma de fuego, receptación y tenencia ilícita de armas.
Los investigadores se han incautado de más de una veintena de dosis de cocaína, heroína y marihuana, así como base de cocaína, instrumentos para el pesaje y envasado de la droga, dinero en efectivo, vehículos, varias armas de fuego simuladas y reales --una de ellas sustraída--, munición y múltiples armas blancas.