27-M.- Perfiles. Gallardón, un "animal político", encara la campaña que le podría llevar a las listas del Congreso

Actualizado 13/05/2007 17:45:16 CET

Sus colaboradores le describen como "muy exigente", especialmente consigo mismo, y sus rivales como "un encantador de serpientes"

MADRID, 13 May. (EUROPA PRESS) -

El candidato del PP a la Alcaldía de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, encara las elecciones del próximo día 27 sin ningún exceso de confianza por su parte, ya que su personalidad, de natural cauta y tímida, se lo impide, a pesar de que los sondeos preelectorales prevén una clara mayoría en votos de los populares en la capital. Gallardón, que se ha comprometido a abandonar la política si no logra ser reelegido, es un trabajador nato que no se fía de las encuestas, por muy positivas que éstas sean para sus intereses.

Madrileño de pura cepa, detesta posar para los fotógrafos y le gusta pasar inadvertido, pero, según algunos, bajo esta imagen se oculta un hombre ambicioso y calculador. Cumplirá 49 años a primeros del mes de diciembre y aspira a revalidar su mandato al frente del Ayuntamiento como ya hizo en la Comunidad de Madrid, donde gobernó durante dos legislaturas, entre 1995 y 2003. Dicen que en primera instancia puede resultar antipático, pero es muy amigo de sus amigos, como lo demuestra públicamente con su mano derecha, Manuel Cobo.

Cobo le definió, en declaraciones a Europa Press, como una persona "muy exigente" con todo su equipo, pero especialmente consigo mismo. "Alberto es muy exigente y muy disciplinado, sobre todo en campaña electoral", explicó el vicealcalde y director de la campaña municipal del PP, quien también alabó de su compañero y amigo su capacidad de trabajo. "No se cansa nunca", puntualizó.

Además, Cobo resaltó que "sería imposible" llevar tanto tiempo (17 años) junto a Gallardón si no fuera por su forma de ser. En este sentido, especificó que a pesar de lo que pueda parecer desde fuera, el cabeza de lista de los populares es una persona cercana cuando está rodeado de los suyos. Ruiz-Gallardón, de risa fácil cuando está en confianza, es un destacado, brillante y claro orador.

Presume de ser uno de los pocos españoles que vive en la casa donde nació, en el castizo distrito de Chamberí por cuyas calles se le puede ver paseando en solitario, ha conseguido distinguirse por ser el único alcalde que aguanta todo un Pleno municipal sin levantarse de la silla, lo que le ha valido algún chascarrillo.

Apasionado del motociclismo y del detalle, durante el tiempo en que se ha llevado a cabo la reforma de la M-30, ha recorrido varias veces el interior de los túneles subido en su moto para comprobar de primera mano el estado de las obras. Melómano desde niño, su devoción le ha valido la invitación de dos periódicos de tirada nacional, de diferente línea editorial, que le han ofrecido ser crítico de música clásica, si se queda sin trabajo.

"DE PASO" POR LA POLÍTICA MADRILEÑA

Tras 16 años al frente de las administraciones madrileñas, todos dan por hecho que terminaría aspirando a la presidencia del Gobierno, previo pulso sobre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en la sucesión del máximo dirigente del PP, Mariano Rajoy. En Génova se prevé que vaya en las listas al Congreso en las próximas elecciones generales, aunque ni él ni Rajoy lo dan por hecho abiertamente, una opción con la que Aguirre no puede contar, ya que es incompatible ser presidente autonómico y diputado.

Los enfrentamientos con la máxima dirigente regional han sido una constante desde que la ex ministra y ex presidenta del Senado volviera a la política madrileña, con uno de sus puntos más álgidos con la aparición de la biografía autorizada de Aguirre, en la que se califica a Gallardón como "chapado a la antigua" y con "imagen de empollón" y en la que se dice que Aznar le pidió que encabezara la lista del PP al Ayuntamiento porque había riesgos de que perdiera si se volvía a presentar como candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid.

Mostrando su carácter contenido y reflexivo, Gallardón nunca ha querido entrar a polemizar al respecto en público y se limitó a decir que leería el libro el 28 de mayo, un día después de las elecciones. Como ocurrió en otras ocasiones, lo cierto es que los próximos comicios volverán a ser analizados desde Génova no sólo desde el punto de vista de los resultados con respecto al PSOE sino también como unas primarias entre dos de los favoritos a suceder algún día a Rajoy.

Dentro de su equipo se cree que sacará un número de votos muy similar al de Aguirre, pero de "diferente" tipo de ciudadanos, puesto que cuenta con simpatías del electorado más centristas y en algunos casos de izquierda, lo que le ha valido numerosas críticas por parte de los más conservadores dentro de su partido. Un ejemplo de ello fue su decisión de oficiar el verano pasado una boda gay entre dos militantes del PP.

Frente a los que le critican por no parecer miembro del PP, a él le gusta recordar que fue quien llevó al registro los papeles para fundar el partido y que su padre, José María Ruiz-Gallardón, fue miembro de la ejecutiva de Alianza Popular, germen del actual PP. Los veteranos cronistas políticos recuerdan al progenitor del aspirante a la reelección como un gran comunicador, rasgo heredado de su padre.

TRABAJADOR "DE CARA A LA GALERÍA"

Todos, incluidos sus rivales, le consideran un "animal político" que ama profundamente la vida pública y la gestión. Así,, aunque le describen como "un encantador de serpientes", reconocen que "ha aprendido a dialogar y a generar una cultura del diálogo con verdadero 'talante'", aunque los más radicales le califican como "autoritario" y "políticamente cínico" y le acusan de trabajar "de cara a la galería, a los medios de comunicación".

En este sentido, sus oponentes apuntan que Gallardón trata de cuidar la imagen de "demócrata perfecto" y de "más o menos progresista", pero que "no se corresponde con el Gallardón del día a día", puesto que desde los bancos de su izquierda en el Salón de Plenos de la Plaza de la Villa se cree que hace "todo lo posible" para "arrinconarles y ningunearles".

PRESENTE Y PASADO RECIENTE

Abogado y miembro de la Carrera Fiscal en situación de excedencia voluntaria, Gallardón, casado y con cuatro hijos varones, pretende, como ya ha dicho en varias ocasiones, que la próxima legislatura sea la de "poner en valor" las diferentes obras ejecutadas durante los últimos cuatro años, especialmente la reforma de la M-30. Además, aspira a que, de aquí a 2011, el peatón gane espacio a los automóviles en el centro de la capital.

Así, uno de sus proyectos más destacados si logra vencer las elecciones y formar Gobierno es la remodelación del Eje Prado-Recoletos, una actuación que ha sido uno de los temas más polémicos de su mandato por la posible tala de árboles frente al Museo Thyssen-Bornemisza.

Otro de sus "caballo de batalla", además del eterno intento de desbloqueo de la Operación Chamartín, a la que va a asociada la construcción del By-Pass Norte de la M-30, será el lograr convencer al Ministerio de Fomento para que opte por construir una nueva estación de AVE en Abroñigal, junto a Méndez Álvaro, y deseche la posibilidad de ampliar la estación de Atocha.

Aunque en la última legislatura también ha tenido que aguantar críticas por la ampliación del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) , por las obras de reforma de la M-30 y su coste, Ruiz-Gallardón ha conseguido salir más o menos bien parado y continúa siendo el candidato número uno a ocupar la Alcaldía durante los próximos cuatro años.