El abogado Hermosilla se desvincula de la carta falsa de 'los Albertos' y Peláez dice que creyó que era auténtica

Actualizado 15/03/2007 20:38:49 CET

MADRID, 15 Mar. (EUROPA PRESS) -

El abogado Ramón Hermosilla, uno de los ex representantes legales de los empresarios Alberto Cortina y Alberto Alcocer, se desvinculó hoy durante su declaración como imputado ante el juez de Instrucción número 11 de Madrid, Juan Javier Pérez, de la aparición de una carta declarada falsa, que contenía supuestas pruebas exculpatorias para 'los Albertos' contra su condena por el Tribunal Supremo a 3 años y 4 meses de prisión.

Por su parte, el letrado Ignacio Peláez, que también defendió a 'los Albertos', aseguró ante el juez que desde un principio creyó que la misiva era auténtica, informaron hoy a Europa Press fuentes próximas a la acusación particular y a 'Los Albertos'.

Hermosilla y Peláez declararon esta mañana ante el magistrado por los delitos de falsedad de documento privado y denuncia falsa. La comparecencia se ha producido después de que la Audiencia Provincial de Madrid ampliase a los abogados la acusación contra 'Los Albertos' y se les acusase con los mismos delitos que a ellos, al entender que existen indicios de su vinculación con la carta.

Durante su comparecencia, Hermosilla se limitó a señalar que su intervención concluyó con la firma del contrato con los empresarios hermanos Francisco Javier y José María Arnáiz, en el que estos últimos proponían buscar datos exculpatorios para los empresarios a cambio de 4,5 millones de euros.

No obstante, según la acusación, en la causa consta que Hermosilla recibió en varias ocasiones fax y cartas firmadas por los hermanos Arnáiz.

Además, tanto Hermosilla como Peláez ratificaron hoy las declaraciones que prestaron como testigos ante el titular del Juzgado de Instrucción número 11 de Madrid.

AUTENTICIDAD DE LA CARTA.

Por su parte, Peláez manifestó durante su declaración, según las mismas fuentes, que "desde un principio creyó en la autenticidad de la carta" porque había dado lugar a una denuncia tramitada por la Fiscalía General del Estado y, más tarde, por la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM). Ello, según las fuentes consultadas, hizo que Peláez diera credibilidad a la misiva. Esta causa se remonta a marzo de 2003 cuando en el buzón de la documentalista Gloria Álvarez apareció un sobre con una carta firmada por Pedro Sentieri dirigida a Julio San Martín -ambos ex socios de los empresarios-, donde se reconoció la existencia de un doble precio en la venta de acciones de Urbanor. Además de los financieros, también están imputados los hermanos Arnáiz y Gloria Álvarez.

ABSOLUCIÓN DE LOS ALBERTOS.

En un auto, la Audiencia de Madrid apreció indicios de responsabilidad penal en la conducta de Hermosilla, aunque no interviniera en la confección del texto del documento falso, ni en la suscripción y formulación directa del recurso de revisión contra la sentencia del Supremo.

La Sala consideró también que "resulta razonable" que cuando Hermosilla formalizó el contrato con los hermanos Arnáiz, en el que proponían buscar datos exculpatorios, "conocía la prueba que después se iba a utilizar para lograr la pretensión de conseguir que prosperase el recurso de revisión" para lograr la absolución de los empresarios.

La Sala concluyó que la intervención de Hermosilla en los hechos "no fue banal ni inocua, sino inequívocamente relevante". Añade que es "muy difícil sustraer su actuación a la preparación de un ardid encaminado a lograr la libre absolución" de los empresarios.

"INGENUIDAD Y TEMERIDAD".

En cuanto a Peláez, el tribunal aseguró que, a pesar de que no se le pueda atribuir ninguna intervención previa a la denuncia, "tuvo conocimiento del contenido de la carta falsa, de los informes periciales, de las misivas" mencionadas remitidas por los hermanos Arnáiz.

En su auto, hizo hincapié en que "solamente una persona de una ingenuidad y temeridad sorprendentes confeccionaría, firmaría y enviaría una misiva en la que se documenta su propósito de delinquir y en la que le propone al destinatario intervenir en esa conducta ilícita de actuar fraudulentamente en un proceso penal de máxima relevancia".

En este sentido, subrayó que no se ha constatado que "esas singularidades anómalas de personalidad" concurran en la persona de Pedro Sentieri. "Se trata, por el contrario, de una persona que por su nivel económico y cultural no se podía inferir en modo alguno que pudiera redactar un documento sólo atribuible a un sujeto con sus facultades de perspicacia notablemente limitadas", añadió.