Publicado 10/12/2021 14:14CET

CCOO homenajea en Vitoria a sus doce afiliados asesinados por ETA en un acto de "memoria, reconocimiento y justicia"

El secretario general de CCOO, Unai Sordo, con familiares de víctimas de afiliados del sindicato asesinados por ETA
El secretario general de CCOO, Unai Sordo, con familiares de víctimas de afiliados del sindicato asesinados por ETA - NURIA GONZÁLEZ-EUROPA PRESS

VITORIA, 10 Dic. (EUROPA PRESS) -

CCOO ha celebrado este viernes, en Vitoria-Gasteiz, un homenaje a los doce afiliados del sindicato asesinados por ETA entre 1978 y 2001, a quienes de esta forma se ha tratado de dedicar un acto de "memoria, reconocimiento y justicia", según ha explicado el secretario general de Comisiones Obreras, Unai Sordo.

El homenaje, celebrado en el Palacio de Congresos Europa de la capital alavesa, responde a la intención de ofrecer respaldo y "abrigo" a todos aquellos que han sufrido el "zarpazo" del terrorismo, tal y como ha indicado Sordo en declaraciones a los medios de comunicación a su llegada a la ceremonia.

El máximo responsable de CCOO ha explicado que este homenaje pretende servir como acto de "memoria, reconocimiento y justicia" para las víctimas directas de ETA y sus familiares.

Sordo ha destacado que, diez años después del cese definitivo de la actividad de ETA, es necesario volver a subrayar que "el terrorismo no tiene ningún sentido, ni humano ni político", y que "nunca estuvo justificado".

Tras subrayar que el terrorismo de ETA "no obtuvo ninguno de los réditos políticos" a los que aspiraba la desaparecida banda, ha destacado la importancia de este tipo de actos destinados a preservar la "memoria" de lo ocurrido.

El acto, en el que se ha entregado una placa a los familiares de las doce víctimas homenajeadas, ha contado con la presencia del
viceconsejero de Derechos Humanos, Memoria y Cooperación del Gobierno Vasco, José Antonio Rodríguez Ranz; el consejero de Educación del Gobierno de Navarra, Carlos Gimeno; el director del Centro Memorial
de Víctimas del Terrorismo, Florencio Domínguez, y el propio Sordo. También han asistido autoridades como el alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, o el delegado del Gobierno en el País Vasco, Denis Itxaso.

El primer atentado mortal de ETA contra un afiliado de Comisiones Obreras se produjo el 21 de junio de 1978, cuando el policía municipal Antonio García Caballero fue asesinado en Tolosa (Gipuzkoa).

Según la documentación aportada por CCOO, García Caballero fue e asesinado por miembros del Comando Gamboa de ETA. El 21 de junio de 1978, tres individuos esperaron a Antonio García cuando, desarmado y vestido de civil, se dirigía a su domicilio. Dispararon contra él más de catorce tiros, nueve de los cuales le alcanzaron, ocasionándole la muerte inmediata.

La segunda víctima mortal fue Francisco Medina Albala, asesinado el 22 de junio de 1979 en San Sebastián (Gipuzkoa). Albañil de profesión, la empresa en la que trabajaba lo había enviado a unas obras de unos edificios de viviendas que se estaban construyendo para la Guardia Civil en el barrio donostiarra de Intxaurrondo.

A las 8.00 horas del 22 de junio de 1979, Francisco se trasladaba en un ciclomotor desde el barrio donostiarra del Antiguo al de Intxaurrondo para hacer su trabajo. Al llegar a la altura del número 44 de la avenida de Ametzagana, los tres ocupantes de un coche se cruzaron en su camino y, seguidamente, ametrallaron al albañil, que cayó muerto.

Mario González, asesinado el 2 de agosto de 1980 en Eibar (Gipuzkoa). A las seis de la madrugada, salió de su trabajo como soldador en el pozo minero Bodovile, perteneciente a la empresa Agruminsa, en dirección a su domicilio. El vehículo fue interceptado por varios encapuchados que dejaron atado al acompañante de Mario, a quien secuestraron. A las 13.00 horas, un vecino del barrio de Aguinaga, en Eibar, encontró tendido en el suelo el cuerpo sin vida de Mario González.

El comercial Pedro Conrado Martínez sufrió un atentado el 24 de junio de 1981 en Tolosa (Gipuzkoa), y murió el 28 de marzo de 1982. Ignacio Ibarguchi Erostarbe, Juan Manuel Martínez Castaños y Pedro Conrado Martínez Castaños --estos dos últimos, hermanos-- eran vizcaínos, pero trabajaban en Gipuzkoa como vendedores a domicilio de
libros, discos y material para el aprendizaje del euskera.

Los tres amigos fueron tiroteados en el interior de un coche por dos individuos armados con metralletas y que se dieron a la fuga. Al parecer, los terroristas, miembros del Comando Goierri de ETA militar, actuaron creyendo que las víctimas eran agentes de Policía.

Cándido Cuña González, panadero de profesión, fue asesinado el 20 de octubre de 1983 en Rentería (Gipuzkoa). Aquel día había estado tomando una consumición en un local de la calle Zubiaurre, en Rentería, cerca de su domicilio. Cuando salía del bar para ir a su casa, a las 18.45 horas, dos individuos encapuchados se acercaron a él y le dispararon a bocajarro. Cándido cayó al suelo, pero uno de los terroristas volvió a dispararle, rematándole sobre la acera.

Félix Peña Mazagatos sufrió un atentado el 25 de abril de 1987 en Portugalete (Bizkaia), y murió el 5 de mayo de ese año. Era trabajador naval y se encontraba tomando un vino con un amigo en la Casa del Pueblo cuando se produjo la agresión de varios jóvenes que lanzaron cócteles molotov contra el local.

La víctima se mantuvo varios días en estado muy grave en el hospital de Cruces de Barakaldo, hasta que murió por la gravedad de las heridas. En los mismos hechos violento también falleció la militante socialista María Teresa Torrano Francia.

El funcionario de prisiones Manuel Pérez Ortega fue asesinado el 28 de junio de 1991 en Sevilla. A las 11.20 horas de aquel día había llegado a la prisión de Sevilla-1 un paquete para Javier Romero, entonces director de la cárcel. El paquete-bomba hizo explosión, causando la muerte a cuatro personas, entre ellas el propio Manuel Pérez Ortega.

Antonio José Martos, albañil, fue asesinado el 19 de marzo de 1992 en San Quirico de Terrasa/Sant Quirze del Vallès. (Barcelona) Sobre las 6.30 horas de aquel día, un miembro de ETA llamó al Real Automóvil Club de Cataluña para indicar que militantes de la banda habían ubicado un coche-bomba en un lugar indeterminado de la autopista A-18. Cuando las fuerzas de seguridad intentaban localizar el automóvil, Antonio José Martos Martínez iba camino de su trabajo y pasó junto a él. En ese momento, hacia las 7.55 horas, el artefacto explosivo estalló causando su muerte en el acto.

El periodista José Luis López de Lacalle fue asesinado el 7 de mayo de 2000 en Andoain (Guipúzcoa), donde fue tiroteado por un individuo cuando regresaba a su domicilio tras comprar los periódicos del día. El asesino le disparó cuando se disponía a entrar en el portal de su casa tras desayunar en una cafetería a la que solía acudir a diario.

Juan María Jáuregui Apalategui fue asesinado el 29 de julio de 2000 en Tolosa (Guipúzcoa). Era directivo de Aldeasa y exgobernador civil de Gipuzkoa. Jáuregui que había sido gobernador civil entre septiembre de 1994 y mayo de 1996, y pasaba unos días de vacaciones en el País Vasco. En las fechas de su asesinato vivía en Chile y trabajaba en Sudamérica para la empresa Aldeasa. Fue asesinado en el bar del frontón de Tolosa.

El asesinato de Máximo Casado Carrera se produjo el 22 de octubre de 2000 en Vitoria (Álava). Era Jefe de Servicios en la prisión de Nanclares de Oca, y poco antes de las 8.00 horas, salió de su domicilio vitoriano para acudir a su puesto de trabajo en la cárcel alavesa de Nanclares de Oca. Se dirigió al garaje donde estacionaba su vehículo y, nada más poner el motor en marcha, hizo explosión una bomba colocada bajo su turismo por integrantes de la banda terrorista ETA. El estallido le causó la muerte inmediata.

Ramón Díaz García fue asesinado el 26 de enero de 2001 en San Sebastián (Guipúzcoa). Era cocinero de la Comandancia de Marina de San Sebastián. Antes de subir a su coche se tomó un café y ojeó el periódico en el bar donde solía desayunar. Después se dirigió hasta su vehículo y, en el momento en que quiso ponerlo en marcha, una bomba-lapa adosada al mismo hizo explosión y le causó la muerte inmediata.

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