Cinco años después, los afganos llegados a España tras el retorno de los talibán rehacen su vida pero no olvidan su país

El camino no ha sido fácil para muchos de ellos tras renunciar a sus trabajos y dejar atrás a sus familias

Archivo - Refugiados afganos a su llegada a España en agosto de 2021 tras la llegada al poder de los talibán
Archivo - Refugiados afganos a su llegada a España en agosto de 2021 tras la llegada al poder de los talibán - A. Pérez Meca - Europa Press - Archivo
Europa Press Nacional
Publicado: viernes, 14 agosto 2026 9:26

MADRID, 14 Ago. (EUROPA PRESS) -

El 15 de agosto de 2021 está grabado a fuego en la memoria de los más de 2.000 afganos que ayudó a escapar el Gobierno español del regreso al poder de los talibán. El temor por sus vidas les trajo a un país desconocido pero les brindó también la oportunidad de empezar de nuevo. El camino no ha sido fácil, la mayoría aún están aprendiendo a hablar español, pero todos están agracedidos y se sienten afortunados porque saben que muchos no tuvieron su misma suerte.

A las amigas de Perla Murwarid (24 años), les gustaría poder estar en Sevilla como ella y "estudiar y trabajar". Ella estaba a punto de empezar la universidad pero "de repente cambió todo". Ahora trabaja como recepcionista y se dispone a iniciar el bachillerato para retomar su plan inicial, ya que no quiere "perder más tiempo" esperando a que le convaliden su título afgano.

"Me encanta Sevilla, es una ciudad muy viva", comenta a Europa Press con un cierto acento andaluz en sus palabras, asegurando que hace una vida como otras chicas de su edad y que tiene también amigos españoles, "muy buena gente".

Perla consiguió salir de Kabul junto a sus tres hermanas y su hermano. Reconoce que fue una "decisión muy dura tener que dejar todo atrás pero también una gran oportunidad". "Tenemos la libertad que necesitábamos en nuestro país", resume.

Como el resto de los afganos a los que ayudó a salir del país el Gobierno español, principalmente colaboradores y personas en riesgo por los cargos que habían desempeñado, recibió asilo a los pocos meses. En su caso, además, ha tenido la suerte de que su madre, que vivía ya desde hacía unos años en Suecia, se les haya unido ante la imposibilidad de llevarles a este país, y su padre, que se quedó en Afganistán, también lo haya hecho en 2025 gracias a la reunificación familiar.

BILAL, BECADO POR LA CAIXA

En el caso de Ahmad Bilal Khalil (36 años) salió de Afganistán unas horas antes del fatídico atentado suicida de Estado Islámico en el aeropuerto de Kabul del 27 de agosto de 2021 junto con su madre, su mujer y su hijo de un año, dejando atrás a su hermana y sus dos hijos. "Los talibán tomaron Kabul sin realizar ni un solo disparo", subraya, lamentando como el Gobierno afgano escapó.

Primero se instalaron en A Coruña, en un piso compartido con otros refugiados afganos pero, al cabo de un año, una vez recibido el asilo, la ONG que les estaba ayudando le hizo ver que tenía que buscar un empleo y mantenerse por sí mismo. "Eso me puso en el camino correcto", señala a Europa Press.

Tras una búsqueda intensiva durante varios meses, encontró un empleo en una multinacional de la IA en Barcelona, con lo que la familia --a la que se han sumado dos hijos más en este tiempo-- se trasladó a la Ciudad Condal, donde siguen residiendo.

Bilal había dejado su trabajo en la ONU en Afganistán para hacer un máster con el que confiaba lograr un trabajo mejor, pero no tuvo tiempo de completarlo, así que ya en España seguir estudiando se convirtió en uno de sus principales objetivos.

La dificultad de trabajar y estudiar al mismo tiempo le obligó a renunciar a una beca de investigación, pero finalmente ha podido cursar un máster, en parte porque el pasado septiembre se quedó en el paro. Su determinación ha dado fruto y ha sido uno de los pocos beneficiarios de una una beca postdotorado de La Caixa para investigar sobre países sin salida al mar, como Afganistán.

"Soy muy afortunado", reconoce, porque sabe que durante los próximos cuatro años tendrá unos ingresos con los que mantener a su familia y hacer lo que siempre quiso. Además, se muestra profundamente agradecido no solo de que el Gobierno español le ayudara a salir de su país, sino a las personas que le han ayudado a llegar a este punto, escribiendo cartas de recomendación para que le dieran la beca sin haberle conocido en persona.

AHSAN, DE LA ONU A LA RECEPCIÓN DE UN HOTEL

Por su parte, Ahsan Saadat llegó con su madre, quien ya sabía bien lo que era ser refugiada, ya que junto a su marido vivió en los años 1980 en Pakistán y volvió a escapar a este país cuando los talibán tomaron el poder por primera vez en 1996 en Afganistán, donde ya había nacido su hijo. Cuando el grupo fundamentalista tomó Kabul en 2021 su única preocupación era que Ahsan, que trabajaba para la ONU, estuviera "a salvo".

Pero esta vez para ella fue más duro y le costó más integrarse, por eso Ahsan decidió en 2022 irse con ella a Alemania, donde vivía su hermana, quien también escapó en 2021. Sin embargo, después de dos años allí les denegaron el asilo, así que regresó a España para "empezar de nuevo otra vez".

A sus 36 años, trabaja como recepcionista en un céntrico hotel de Madrid al tiempo que está terminando un máster en Turismo Internacional. Su trabajo de final de máster, explica a Europa Press, está enfocado en el "turismo oscuro" (dark tourism, en inglés) y en el interés que parecen tener por un país desangrado por las guerras y ahora por la represión talibán 'youtubers' e 'influencers'.

SUHAIL, DOS TRABAJOS Y FELIZ DE QUE SU FAMILIA ESTÉ A SALVO

Para Suhail Mayel (43 años), tener que huir junto a su mujer y sus dos hijos terminó sumiéndole en una depresión, como a otros muchos refugiados. "Los afganos estamos acostumbrados a vivir juntos en familia", explica para justificar su decisión de trasladarse a Alemania, donde conocían a más personas, ante las dificultades iniciales para integrarse. "Todo era nuevo", subraya.

"Fue el mayor error de mi vida", admite, ya que fueron expulsados una madrugada por policías alemanes y tuvieron que volver a empezar de cero, viviendo durante más de un año en una habitación en un piso compartido. Ahora, por fin han encontrado un apartamento para la familia gracias a que Suhail simultanea dos empleos --uno temporal de carga y descarga y otro de limpiador-- y su mujer también trabaja de monitora en un colegio.

"Estoy trabajando muy duro pero estoy feliz de que mi hija de 15 años pueda ir a la escuela y de que mi familia esté a salvo", afirma Suhail, que sigue aspirando a encontrar un empleo como diseñador gráfico, su profesión, tras haber trabajado durante 18 años, parte de ellos en la ONU.

REGRESAR A AFGANISTÁN NO ES UNA OPCIÓN

Todos coinciden en que volver a Afganistán no es una opción ahora mismo. "Me engaño a mí mismo y me digo que la situación cambiará y podré regresar", afirma Bilal, que asegura que cada vez que ve vídeos de su país o recibe noticias siente ganas de volver, aunque sabe que no podrá hacerlo próximamente.

Tanto él como su madre anhelan regresar porque está allí su hermana, pero reconoce que su mujer le ha dejado muy claro que ella no volverá. Ahora estudia español para poder matricularse en el futuro en la universidad, a poder ser en enfermería

En el caso de Perla, tiene claro que no volvería a vivir en Afganistán, aunque sea el país en el que nació y lo quiera. Solo se plantea la posibilidad, una vez caigan los talibán, de regresar para ver a familiares y amigos. "Pero no me imagino viviendo allí", recalca.

"No podemos regresar a menos que los talibán ya no estén en el poder", recalca Ahsan, recordando que son asilados políticos. "Mis raíces están ahí, somos de ese país pero Afganistán ya nos pertenece", se lamenta, denunciando que con los talibán todo ha vuelto a ser "blanco y negro" y las mujeres no tienen derechos. Ahora, agradece que se encuentra en un "país seguro, democrático, libre, en el que la gente es buena y ayuda".

Tampoco Suhail se plantea volver, entre otras cosas porque tiene claro que su hija debería quedarse en casa y no podría estudiar. "España es mi segundo país, nos ha dado mucho", asegura, agradeciendo toda la ayuda que ha recibido en estos cinco años, incluso después de haber intentado instalarse en Alemania sin éxito.

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