SEVILLA 23 Dic. (EUROPA PRESS) -
La Sección Primera de la Audiencia Provincial ha condenado a ocho años y cuatro meses de prisión a un hombre acusado de incendiar la vivienda donde vivían su ex pareja y el hijo de ambos, que ha sido sustituida por internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario al considerar la Sala que el acusado sufre un trastorno maníaco depresivo y delirante.
La sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press, considera probado que el procesado, que responde a las iniciales A.P.J., entró en dos ocasiones en el domicilio de su ex mujer, lo que constituye un delito de allanamiento de morada, ya que él mismo reconoció en la vista oral que había estado en la casa y que incluso rondaba la misma, tal y como confirmaron los vecinos, para vigilar que su hijo, de dos meses, "no saliera de la misma".
En cuanto a dos incendios registrados en la vivienda, el Tribunal hace responsable al acusado de uno de ellos, ya que en el primero --sucedido el pasado 10 de enero de 2005-- "no está acreditado" que el individuo que ese día fue visto tirando una sustancia inflamable en la ventana fuera A.P.J.
No obstante, el texto si considera al procesado autor de un segundo incendio registrado en el mismo domicilio --y que tuvo lugar el 21 de enero del mismo año--, pues considera probado que "rompió previamente el cristal de la ventana facilitando la propagación de la sustancia inflamable que vertió, para posteriormente prender fuego a la misma", requiriendo la intervención de los Bomberos.
Dicho incendio afectó a los moradores de la vivienda por inhalación de humo, por lo que la sentencia lo considera también responsable de un delito de lesiones en el ámbito familiar. Así, recoge que "como consecuencia de su conducta delictiva su mujer y su hijo sufrieron una intoxicación".
Por último, el Tribunal estima que en la comisión de estos hechos "concurre en el acusado la circunstancia modificativa de la responsabilidad criminal eximente de trastorno mental". En este sentido, considera probado por el informe de los peritos que el procesado padece un "trastorno maníaco depresivo, relacionado con un cuadro delirante".
De este modo, finalmente lo condena a una multa de 120 días con cuota diaria por el delito de allanamiento de morada en grado de tentativa, a cuatro meses de prisión por el delito de allanamiento de morada consumado, y a una pena de ocho años por el delito de incendios y a una multa de 720 euros por dos delitos de lesiones en el ámbito familiar, sustituyendo las penas de prisión por internamiento en un psiquiátrico.
Asimismo, le condena a la privación del derecho a la tenencia y porte de armas por 22 meses y a la prohibición de acercarse y comunicarse con su ex esposa y su hijo a menos de 300 metros. De igual modo, deberá indemnizar a la actual pareja de su ex, dueño de la vivienda incendiada, en 1.329,67 por los daños provocados y en 100 euros a su hijo.
Los hechos tuvieron lugar el 9 de enero de 2005 cuando el procesado intentó entrar en la vivienda de su ex mujer, sin embargo no lo logró al ser sorprendido por la Policía Nacional. Posteriormente, el 18 de enero, logró entrar en la casa amenazando a la mujer con llevarse al niño, por lo que ésta pidió auxilio a una vecina que llamó a la Policía.
Tres días después, el procesado rompió una ventana y arrojó en el interior de la casa un líquido inflamable al que prendió fuego, provocando un incendio que afectó a la fachada del domicilio, al mobiliario. Asimismo, su ex pareja y su hijo tuvieron que ser atendidos por inhalación de humo. Por todos esto hechos el fiscal solicitaba un total de 27 años y tres meses de prisión.