10 de abril de 2020
 
Actualizado 24/02/2020 21:55:48 +00:00 CET

El Gobierno busca evitar una nueva brecha entre PSOE y Podemos por una reunión con el Polisario

La ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González Laya, en la reunión de la Comisión de Asuntos Exteriores en el Congreso, para informar sobre los objetivos de su ministerio, en Madrid (España), a 20 de febrero de 2020.
La ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González Laya, en la reunión de la Comisión de Asuntos Exteriores en el Congreso, para informar sobre los objetivos de su ministerio, en Madrid (España), a 20 de febrero de 2020. - Eduardo Parra - Europa Press

González Laya tuvo que aclarar a su homólogo marroquí que España no reconoce a la RASD, algo que Podemos llevaba en su programa

MADRID, 24 Feb. (EUROPA PRESS) -

El Ministerio de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación acepta que la reunión del secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, con una responsable del Frente Polisario tenía agenda humanitaria y no política, como demuestra el hecho de que en la reunión participase el vicepresidente de la ONCE, Alberto Durán, ha explicado a Europa Press una fuente diplomática.

Esa es también la explicación que ha dado el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, del que depende Álvarez, señalando en TVE que la reunión la organizó la ONCE y que la posición política de España sobre el Sáhara Occidental la marca el Ministerio que dirige Arancha González Laya.

De este modo, unos y otros se han esforzado por no abrir una nueva brecha entre las dos alas del Gobierno, esta vez a cuenta de la política exterior y sobre un asunto espinoso: Unidas Podemos llevaba en su programa electoral establecer relaciones diplomáticas con la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), a la que España no reconoce.

Marruecos recela de Podemos, precisamente por su apoyo expreso a la causa saharaui, así que la reunión de Álvarez con la 'ministra' Suilma Hay Emhamed Salem, identificada como tal en la cuenta oficial de Twitter de su Departamento, motivó una llamada del ministro de Asuntos Exteriores, Naser Burita, a su homóloga española.

Burita obtuvo de González Laya la reafirmación de que España "no reconoce la RASD" y que apoya "los esfuerzos del Secretario General de Naciones Unidas para alcanzar una solución pacífica en el marco de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU".

La ministra desveló en Twitter la llamada telefónica y su respuesta: que la posición española sobre el Sáhara Occidental "es política de Estado" y no ha cambiado. El medio marroquí 'Le360' interpreta que la ministra "metió en cintura secamente" al responsable 'morado'.

COOPERACIÓN CON TINDUF

Con todo, fuentes diplomáticas consultadas por Europa Press subrayan que el Gobierno español tiene tradicionalmente interlocución con el Frente Polisario, precisamente y sobre todo para asuntos humanitarios, dada la importancia de la cooperación española con los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia) y que el Gobierno tiene intención de mantener.

Todo ello es lo que la ministra señaló a su colega marroquí, en un intento de explicar el motivo de la reunión y enmarcarla en un asunto humanitario. Eso sí, habitualmente los contactos del Gobierno español con el Polisario son más discretos. Durante el fin de semana, la reunión de Álvarez ha desaparecido de la cuenta de Twitter de Derechos Sociales.

La rápida intervención de Iglesias para dejar claro que la posición política la marca Exteriores ha evitado una nueva discrepancia pública, precisamente en un momento en que PSOE y Podemos se han propuesto mejorar sus mecanismos de coordinación para anticiparse a posibles desacuerdos.

DISCREPANCIAS EN POLÍTICA EXTERIOR

La política exterior quedó al margen del acuerdo de coalición entre PSOE y Podemos, porque Pedro Sánchez se reservó los llamados Ministerios de Estado, pero ha habido algunos roces en un terreno que es resbaladizo.

Aún está por ver qué proyección internacional quiere tener Iglesias, teniendo en cuenta que está en sus manos la Agenda 2030 y que ha fichado para su gabinete a un diplomático que se encargue de su agenda exterior. A principios de febrero recibió al subsecretario de Exteriores de México, Maximiliano Reyes.

El roce hasta ahora más importante fue el pasado enero, en relación con Venezuela, cuando Pablo Iglesias no se refirió a Juan Guaidó como opositor sino que añadió que la propia oposición le había "quitado del cargo de presidente de la Asamblea Nacional". El 5 de enero el chavismo y una minoría de la oposición habían elegido otro presidente.

En diciembre, aun antes de formarse el Gobierno de coalición, el Ejecutivo en funciones acogía en Madrid al Gobierno chileno como anfitrión de la COP25, mientras Iglesias denunciaba "la represión de que es objeto el pueblo de Chile" como causa del traslado de la Cumbre.

El pasado jueves, en la primera comparecencia de González Laya en la Comisión de Exteriores del Congreso, el portavoz del Grupo Confederal, Gerardo Pisarello, reconoció a la ministra que son "más críticos y más escépticos" que el PSOE respecto a los acuerdos comerciales de la UE con terceros países. También le pidió que "la relación con Marruecos no implique la expropiación de recursos del pueblo saharaui".

En relación con Venezuela, fue el portavoz de IU Enrique Santiago quien animó al Gobierno a "recuperar un papel privilegiado" en América Latina sin "actitudes injerencistas" pero evitó ser crítico con el Gobierno y centró sus críticas en el PP.