Romeva dice que manifestarse "no es alzamiento" y que las únicas armas que hubo fueron las de la Guardia Civil

Raúl Romeva declara en el Tribunal Supremo durante el juicio al 'procés'
POOL
Actualizado 19/02/2019 21:01:58 CET

Acusa de su independentismo a la sentencia del TC sobre el Estatut y se define como experto en "cultura de la paz"

Romeva sigue la estrategia de Junqueras y no contesta a las preguntas de Fiscalía: "Es un juicio político"

Admite que el Diplocat pagó a observadores internacionales, pero justifica que se reunían con todos los partidos y asociaciones

MADRID, 19 (EUROPA PRESS)

El exconsejero catalán de Asuntos Exteriores Raül Romeva ha defendido durante su declaración este martes ante el tribunal del 'procés' en el Supremo que la concentración del 20 de septiembre de 2017 frente a la Consejería de Economía no fue "un alzamiento" y que "la únicas armas que hubo fueron las de la Guardia Civil".

Romeva, que ha admitido que no estuvo en Barcelona ese día al encontrarse en Madrid, ha resaltado que vio los acontecimientos que se produjeron "con gran sorpresa", ya que todo comenzó por unos registros judiciales por la investigación de algo, el referéndum, que él no considera delito.

En cuanto al trascurso de la movilización en sí, el exconsejero ha afirmado que "manifestarse no puede considerarse un alzamiento y protestar no es un tumulto". "Lo que yo vi fue una manifestación, un ejercicio legítimo, democrático, del derecho a la protesta. Las únicas armas que ha habido han sido las de la Guardia Civil. Es pernicioso pretender que ha habido un alzamiento cuando los hechos demuestran lo contrario", ha señalado.

Sobre los daños que sufrieron los coches del Instituto Armado, ha dicho que se enteró por los medios de comunicación, pero que no se puede trasladar la "responsabilidad" de unos pocos cuya identidad se desconoce. "Eso no puede condicionar el derecho fundamental de manifestación. Lamentamos y denunciamos este hecho puntual, pero no se puede usar para condicionar que miles de personas se manifestaran cívica y pacíficamente", ha subrayado.

Este ambiente que ha descrito no le llevó a pensar que "las cosas el 1 de octubre podían ser diferentes" y ha defendido que llamó a la ciudadanía a votar el día del referéndum. Romeva ha lamentado la "violencia ejercida por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado", ya que es un "comportamiento que no se encuadra en lo que se debería considerar una policía democrática en un país democrático".

ES INDEPENDENTISTA DESDE LA SENTENCIA DEL ESTATUT

El exdirigente catalán ha realizado estas manifestaciones tras definirse como un experto en resolución de conflictos y "cultura de paz" y negar "ser independentista", si bien ha explicado que lo "está" por la "ruptura emocional profunda" que le produjo la sentencia sobre el Estatut de Cataluña que dictó en 2010 el Tribunal Constitucional.

También se ha referido a la ausencia de violencia en relación a la jornada del 1-O, cuando desde el Govern llamaron a la ciudadanía a participar "libre y obviamente de forma no partidista". La situación, según ha reconocido el exconsejero, fue "tensa en el sentido de preocupación, pero había una firme determinación cívica y pacífica de llevar a cabo el derecho a voto", y el único uso de la violencia de forma injustificada fue, a su juicio, el empleado por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Romeva ha realizado estas afirmaciones en respuesta a las preguntas de su abogado, Andreu Van Den Eynde, tras rechazar responder a las preguntas de la fiscal Consuelo Madrigal, de la Abogacía del Estado y de la acusación popular ejercida por Vox, a la que se ha referido en un momento de su diatriba, que ha tenido un carácter muy político y que no ha sido cortada por el tribunal.

Las primeras preguntas del letrado se han dirigido a destacar la "cultura de la paz" sobre la que ha pivotado toda la carrera de Romeva, que llegó a ERC tras ejercer cargos por ICV -fue europarlamentario de esta coalición de izquierdas-, después de ser objetor de conciencia, dar clase sobre relaciones internacionales, coordinar campañas para la paz en Bosnia-Herzegovina de la Unesco y publicar varios libros sobre paz y seguridad.

El punto de inflexión para "estar independentista" lo ha situado el exconsejero en 2010, cuando según ha relatado se bajó "del barco del federalismo" para subir al de la república catalana a causa de la sentencia de Estatut, que ha calificado de "dramática" y obra de "un tribunal politizado" de tan sólo diez magistrados, al no sustituirse a los recusados o que habían fallecido.

VOX, "AMENAZA" DE LA EUROPA DE LAS LIBERTADES

"Me defino como demócrata, republicano y europeísta y ahora 'estoy' independentista porque defiendo un derecho basado en la no discriminación que no va contra nadie", ha manifestado, para añadir que mientras quienes defienden "unos valores por encima de una circunstancia" están siendo juzgados, "quienes amenazan la Europa de los derechos y las libertades se sientan en el banquillo de la acusación", en clara alusión a Vox.

El acusado también ha empleado gran parte de su intervención en defender que el derecho de autodeterminación, al afirmar no está prohibido en la Constitución, por lo que considera que "es cuestión de voluntad política encontrar la forma de ejercerlo".

Así, ha reconocido que "durante toda su vida" ha hablado "sin ningún problema y sin ningún rubor" sobre el derecho a decidir en Cataluña, también como eurodiputado y como consejero del Govern de la Generalitat. "Sí, yo he defendido el derecho a la autodeterminación, pero es que no es delito", ha insistido Romeva a las preguntas de su abogado, y tras subrayar que "la autodeterminación no va en contra de la Constitución española".

GASTOS DE CONFERENCIAS Y PONENCIAS

En cuanto a sus funciones como consejero de Asuntos Exteriores y las acusaciones que se dirigen contra él por sus acciones en el marco de esta labor, Romeva ha dicho que sigue "sin entender" por qué le imputan el delito de malversación, ya que considera que los gastos fueron "perfectamente lícitos y acorde a las competencias que tenía atribuidas".

Según su relato, la "mayoría" de las acusaciones provienen de "conferencias o ponencias". "¿Cómo puede ser ilícito hacer una conferencia en el Parlamento Europeo? Una conferencia cuyo contenido era la Europa de las libertades, de los derechos, cómo frenar el auge de la extrema derecha... No tiene ningún sentido, es delirante que se acuse cualquiera de nuestras acciones de ilícito penal", ha destacado.

Y sobre los gastos del Diplocat que sirvieron para contratar observadores internacionales de cara al referéndum, Romeva ha restado importancia a este asunto y ha explicado que este organismo es "un consorcio público-privado" que contaba con su "propia agenda y presupuesto". Y que, entre sus actividades, "invitaba a visitantes internacionales para que conocieran la realidad en Cataluña". De hecho, ha apuntado, estos observadores "se reunían con todos los partidos políticos y con todas las asociaciones, sin ningún problema y sin cortapisas".

TARJETA SANITARIA Y ORGANIZAR COLONIAS

Sobre el registro de catalanes en el exterior, el exconsejero se ha defendido recordando que "ya existía antes de ser nombrado" conseller y que sus funciones se limitan a "proporcionar a la comunidad en el exterior servicios de toda índole, como las gestiones para obtener la tarjeta sanitaria u organizar las colonias de verano de los catalanes que viven fuera".

"Más allá de esto no hay nada más que añadir", ha dicho después de reconocer una vez más que en el marco de su actividad como consejero hablaba "sin problema y sin ningún pudor del derecho a decidir de Cataluña", pues entiende que "no había ninguna razón para no hacerlo", ya que "no es delito".

Ya en la última pregunta, el abogado ha preguntado al acusado por qué no se marchó de España tras conocer la querella en la que se pedía su imputación por rebelión o sedición. Romeva ha contestado que considera que todo lo que ha hecho es "lícito y legal", por lo que no tiene "ningún miedo a defenderlo".

En un último alegato ante el tribunal, el exconsejero ha lamentado que "quienes tenían que hacer política en su momento no lo hicieron y pasaron a otros la responsabilidad de responder ante un problema que les afecta a ellos, en una

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