Seda roja de Damasco y un óleo alegórico sobre el triunfo de la Justicia, decoran la sala del juicio

Publicado 10/02/2019 11:04:38CET
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El Salón de Plenos ya albergó la vista de apelación por el intento de golpe de estado del 23-F

MADRID, 10 Feb. (EUROPA PRESS) -

El juicio al 'procés' independentista en Cataluña que comenzará a juzgarse el próximo martes se sustanciará en una sala singular, el salón de plenos del Tribunal Supremo, con paredes forradas en seda roja de Damasco y bajo un techo pintado al óleo con la alegoría "La Justicia triunfando sobre el mal", obra de Marceliano Santa María.

A lo excepcional de esta vista, tanto por los delitos que se enjuician como por las personas que se sientan en el banquillo --la mayor parte de ellos ex altos cargos de la Generalitat--, se une lo especial de la estancia elegida para celebrarla. Se trata de la sala principal de este palacio y antiguo convento del siglo XVII, que suele utilizarse para el acto anual de apertura del Año Judicial y el acto de jura de magistrados y fiscales en la cúspide de la Carrera.

No obstante, no es la primera vez que en esta estancia, iluminada con dos grandes lámparas estilo Luis XV, se producen actos de contenido jurisdiccional. El salón de plenos albergó las vistas públicas de la denominada Sala del Artículo 61 que concluyeron con la ilegalización de Acción Nacionalista Vasca y el Partido Comunista de las Tierras Vascas, así como los juicios del "caso Filesa", el caso por el "secuestro de Segundo Marey" y la revisión de la condena por el intento de golpe de estado del 23-F.

Sobre la mesa en la que se sentarán los siete magistrados que componen la Sala los acusados podrán ver un escudo en metal de la II República, obra de Mariano Benlluire. El edificio, reformado por Alfonso XIII tras el incendio que lo destruyó en 1915, está protegido por Patrimonio Nacional y por ello no se permite ninguna modificación estructural en sus salas.

Tanto los acusados como los fiscales, abogados defensores y de la acusación, familias, miembros de la prensa y público que logre conseguir una de las 50 plazas libres que se pondrán cada día a su disposición podrán observar, en uno de los lados de la sala, la marca que ha dejado sobre la seda un gran crucifijo de los años 40 que actualmente se ha retirado para que pueda ser restaurado.

SOLO IRÁN AL BANQUILLO PARA DECLARAR

Este detalle lo podrán observar los doce acusados desde los asientos en los que seguirán el juicio, situados en la bancada de uno de los laterales ya que la Sala de lo Penal ha aceptado que puedan sentarse cerca de sus abogados. No existirá por lo tanto la típica imagen de encausados sentados juntos en un banquillo frente al tribunal que sí hemos podido ver en otros juicios mediáticos como el de la 'Gürtel' o 'Bankia', ya que solo utilizarán dichos asientos cuando tengan que declarar.

Respecto al óleo que los encausados podrán observar si levantan la cabeza, representa una 'justicia walkírica' sujetando dos caballos, triunfando sobre los peores delitos --violación, secuestro, agresión, robo, parricidio-- cada uno representado por una alegoría de forma humana. Bajo ellos, el mal, representado por una lechuza de color negro.

Por la puerta a la que se accede y sale de la Sala --todos menos los magistrados, que entrarán por dos puertas situadas tras su mesa que da acceso a un salón privado--, desde dentro, puede verse una inscripción en letras doradas sobre mármol que reza en latín: "proceda de tu rostro mi justicia. Tus ojos vean la equidad".