Un testigo del crimen de Ceutí (Murcia) afirma que la víctima le dijo antes de morir "te espero en la punta de la calle"

Guardias Civiles coinciden en la falta de iluminación de la calle, aunque no en si había un ladrillo en proximidades, mientras testigos de bar dicen que fallecido "iba bebido"

Europa Press Nacional
Actualizado: lunes, 1 febrero 2010 17:50

MURCIA, 1 Feb. (EUROPA PRESS) -

Uno de los testigos principales del homicidio de Ceutí en el que se vio involucrado un policía local del municipio, Francisco José C., que es juzgado en la Audiencia Provincial de Murcia desde el pasado viernes y por el que el Ministerio Fiscal pide una pena de 11 años, José A., aseguró hoy en su declaración que el fallecido, Visvaldas Feldmanis, le dijo antes de morir y a su salida de la vivienda que compartía con su pareja sentimental, Ana Alexandra F., quien pidió el auxilio de una patrulla policial el 1 de julio de 2007, "te espero en la punta de la calle".

Mientras maniobraba con el coche para darle la vuelta, añadió, "escuché los disparos, que creí que eran petardos o cohetes, ya luego vi a Visvaldas en el suelo", al tiempo que afirmó que no vio que el fallecido llevara nada en las manos, "ni carpeta ni ladrillo". "Sí vi al municipal dando patadas al suelo, preocupado".

En todo momento, apostilló José A., "la actuación de los agentes fue ejemplar, estuvieron muy atentos con Visvaldas, e intentaron calmar la situación, quien sí se mostró agresivo fue éste; incluso tuvimos que retirar los ceniceros de la barra porque los cogía y quería tirar, y le dijo a los agentes que 'En su país, policías como vosotros acaban muertos en la calle'".

A lo que apostilló su mujer, testigo también de los hechos, así como dos clientes más del bar, a los que se les tomó hoy declaración, que Visvaldas "iba bebido, se mostraba torpe, nervioso, alterado y bastante agresivo". Entre los testigos del lugar de los hechos, uno de ellos, O.B., aseguró haber visto en las proximidades del cuerpo una carpeta azul, así como un ladrillo y trozos de este material a metro y medio, dos metros de la víctima.

Por su parte, los cinco agentes de la Guardia Civil que comparecieron en la Audiencia Provincial de Murcia confirmaron que la calle donde sucedieron los hechos estaba "poco" iluminada, de hecho "tuvimos que apoyarnos hasta que no vino el electricista del Ayuntamiento con nuestras propias linternas", aunque estos no coincidieron a la hora de destacar si próximo a la víctima había o no un ladrillo.

Uno de ellos, en base a las declaraciones de Francisco José C., Ana Alexandra F. y el policía por entonces en prácticas, afirmaba que la novia del fallecido era la única que aseguraba que Visvaldas F. llevaba una carpeta en la mano y que al saltar del palet quedó de espaldas a ellos, aunque a juicio de otro agente, "eso no tiene sentido".

Otro de los agentes afirmó en su declaración que el cadáver estaba tapado con una manta térmica y sujetada con ladrillos, así como que a 3,8 metros de la cabeza del fallecido en la acera se encontraba un ladrillo, "con el que supuestamente la víctima intentó agredir al agente municipal". "No había más ladrillos, el resto, los del palet, se encontraban a gran distancia, a unos 19 metros", apostilló.

En cuanto a los proyectiles, que se encontraron cinco días después de los hechos en el balcón y escalera de viviendas privadas, los agentes confirmaron que las trayectoria de ambos disparos coincidían con lo declarado por el policía local.

Por su parte, el jefe de la Policía Local de Ceutí, José Antonio F., destacó que existía un ladrillo a metro y medio de la víctima y que lo desplazaron hacia la acera para evitar que fuera usado para sujetar la manta que tapaba el cadáver; además tachó la trayectoria del agente Francisco José C., igual que la del resto de compañeros, como "espléndidas, sin ningún expediente abierto".

Mientras el jefe de este cuerpo policial en el Ayuntamiento de Alguazas declaró que eran "bastantes" los problemas que Visvaldas F. ocasionaba en el municipio, "era conocido como una persona peligrosa", y se presentaron ante el juez las diligencias realizadas a consecuencia de ello.

"ELLA ERA LA AGRESIVA, VISVALDAS ERA BUENO"

Tras un receso de una media hora por dificultades técnicas, declaró la camarera del bar Bulevar, Floresta M.P., conocida por Elena y compañera de la pareja sentimental del fallecido, quien, en primera instancia no compareció, y aseguró posteriormente en su declaración que era Ana Alexandra F. la que se mostraba agresiva, "insultaba y pegaba a Visvaldas, él era bueno".

De hecho, señaló, "Visvaldas no quería recoger la ropa de la casa que compartían, dijo que lo haría mañana y que dormiría en la calle, pero al final se fue con los agentes, es cierto que les insultó pero no de forma agresiva".

Asimismo confirmó que dejó el bar unos instantes para ver lo que ocurría y fue entonces cuando vio al fallecido subir a un palet de ladrillo y coger algo del mismo, "pero no vi claro lo que era, aunque supuse que se trataba de la carpeta azul de la que me habló horas antes y así lo creía también Ana Alexandra un día después". Al tiempo que afirmó que la puerta del bar se encuentra a unos 60 metros del lugar y que "no se veía bien".

Mientras una de las vecinas, declaró vía videoconferencia que no vio ningún ladrillo en el suelo, "recuerdo algo negro y rectangular cerca del fallecido". Tampoco, afirmó, "escuché los altos del policía ni a Visvaldas gritar, sí los disparos porque coincidió con quité el sonido a la tele a la espera de oír el coche de mi pareja llegar". "También vi al policía hablar por teléfono nervioso y decir 'Le he pegado un tiro, que le he matado, le he matado'", aseguró.

EL DISPARO NO FUE FRONTAL

Las médicos forenses adscritas al Instituto de Medicina Legal de Murcia indicaron que la el disparo a Visvaldas F. no fue frontal, pero tampoco de espaldas y que se realizó a una distancia superior a metro/metro y medio. "La herida al corazón fue mortal y su trayectoria fue de derecha a izquierda y descendente", aseguraron, así como que la víctima tenía una tasa de alcohol de 2,12 gramos/l, "lo que en términos generales se conoce como embriagado, tendría el habla entrecortada, caliente la lengua, se mostraría torpe en sus movimientos, pero nunca llegó a estar inconsciente".

Los facultativos del Instituto Nacional de Toxicología de Madrid confirmaron, por su parte, y vía videoconferencia, la distancia del disparo y que no se encontraron restos de polvo de ladrillo en las manos de la víctima, aunque el ladrillo, señalaron, "no despedía polvillo fácilmente".

Lo que no significa, apostillaron a preguntas del abogado defensor, que el fallecido no sujetara durante unos segundos un ladrillo, "sólo que en esas muestras no había resultados".

Mañana se celebra, a las 9,15 horas, la última sesión del juicio con el visionado de DVD's, en los que figuran la grabación de la diligencia de inspección ocular llevada a cabo por la Comisión Judicial en la madrugada del 2 de julio de 2007 y las imágenes captadas por las cámaras de seguridad del local entre el 1 y 2 de julio de ese mismo año.

Los hechos sucedieron el 1 de julio de 2007, cuando Visvaldas F. falleció como consecuencia del disparo que recibió efectuado por Francisco José C., policía local, que acudió al lugar de los hechos, una cafetería de la localidad, al objeto de mediar en una presunta situación de violencia de género.

Para el fiscal, los hechos son constitutivos de un delito de homicidio, por el que pide una pena de 11 años de cárcel e inhabilitación. Por su parte, la defensa pide la absolución.

Contenido patrocinado