Testigos relatan normalidad y actitud festiva en colegios del 1-O a los que no acudió Policía ni Guardia Civil

Actualizado 08/05/2019 18:10:45 CET

Ninguno sabe quién llevó las urnas y el material electoral, a pesar de que acudieron a los colegios antes del amanecer

MADRID, 8 (EUROPA PRESS)

Casi una veintena de testigos han destacado este miércoles en el juicio por el 'procés' independentista en el Tribunal Supremo la normalidad y la actitud festiva con la que se desarrolló el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 en todos los colegios electorales de Cataluña a los que no acudieron los agentes de la Policía Nacional ni de la Guardia Civil para impedir la votación.

Así han descrito la jornada las 18 personas, todos ellos votantes en el 1-O, que han comparecido a propuesta de la defensa del expresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) Jordi Sànchez y de los exconsejeros de la Generalitat Josep Rull y Jordi Turull para demostrar que el referéndum se celebró sin ningún tipo de incidente en todos aquellos centros en los que no intervinieron ni Policía ni Guardia Civil. En días anteriores, el tribunal ha escuchado a testigos que dicen haber sido lesionados por agentes de estos cuerpos cuando trataban de acceder a los colegios para requisar las urnas.

Una de los primeros testigos de hoy, una agente de viajes que votó en un colegio de La Pobla de Mafumet (Tarragona), ha resaltado que el día "transcurrió con normalidad democrática, igual que el 28 de abril". Para incidir en su afirmación, ha añadido que a ese mismo centro acudió un joven con una bandera de España atada a la cintura que, según ella, fue "aplaudido" por los demás votantes.

Versión similar ha contado otro de los comparecientes, un informático jubilado, que también ha señalado la actitud "absolutamente festiva por el referéndum" de los votantes. Si bien, ha indicado que este ambiente, también dado porque el 1-O coincidió con las fiestas de su pueblo, Alforja (Tarragona), cambió cuando supieron que en otros colegios sí estaba habiendo incidentes por la actuación de la Policía Nacional o del Instituto Armado.

"INQUIETUD" AL VER LOS INCIDENTES EN OTROS COLEGIOS

"Se mezcló con la preocupación e indignación cuando en nuestros móviles íbamos viendo la actuación brutal de la Policía en otros colegios", ha lamentado. El mismo relato ha expresado otro votante, que ha narrado que la gente empezó a mostrar "inquietud" y "temor" tras escuchar la declaración del entonces delegado del Gobierno en Cataluña Enric Millo sobre que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado comenzarían a "actuar".

Tras estas noticias, los concentrados en el colegio Folch i Camarasa de Barcelona, centro de educación especial, acordaron que se "flanquearía el paso" de los agentes policiales si finalmente acudían para "evitar" que éstos "destrozasen el material" como había ocurrido en otros lugares, según otro de los testigos, que ha apostillado que esta decisión se adoptó para proteger el material que "está hecho" específicamente para los alumnos.

Ha sido la abogada y concejala del Ayuntamiento de La Senia (Tarragona) Isabel Castell, que se ha definido como "mediadora y defensora de los derechos fundamentales" y que ha prometido ante el tribunal ser una "testigo veraz e imparcial", la que ha destacado un pequeño incidente en su localidad, el ocasionado por un grupo "de extrema derecha" que intentó "tirar piedras al coche de los Mossos".

Posteriormente, el segundo testigo de la tarde, Josep Grima, ha contado que después de la votación, por la noche, varias decenas de vecinos de la localidad de Calella (Barcelona) se concentraron frente al hotel donde se alojaban algunos guardias civiles para protestar por la actuación policial de ese día.

Según ha declarado, los manifestantes únicamente les gritaban, mientras que los agentes se dedicaron a enseñarles las armas, "escupiendo" y "orinando" desde los balcones. "La provocación no era por nuestra parte, sino en todo caso por parte de ellos", ha indicado el testigo, que ha explicado que los hechos fueron denunciados por los vecinos, aunque la causa se ha sobreseído.

"TODO LO QUE PASA AQUÍ ES POR IMPERATIVO LEGAL"

Un total de seis testigos, entre ellos Castell, han afirmado que contestarían a las preguntas formuladas por la acusación popular ejercida por Vox por "imperativo legal". El presidente del tribunal, el magistrado Manuel Marchena, ha interrumpido, al menos a los cuatro primeros, para recordarles que tienen obligación de responder a todas las cuestiones que le formulen cualquier parte.

Asimismo, les ha manifestado que le "parece bien" si quieren "subrayar" ese aspecto pero que "todo lo que está pasando aquí es por imperativo legal". Incluso a uno de ellos, al que le ha pedido que "guarde silencio" y no le "interrumpa", le ha explicado que "no puede hacer ningún discurso sobre lo que le parece el sistema procesal español" sobre la pertinencia de la acusación popular.

El presidente del tribunal también ha tenido que informar a otro testigo que no puede declarar en catalán, tal y como había solicitado por escrito, porque la vista oral es un "acto" en el que está "todo reglado, absolutamente todo, incluso donde usted se sienta". También el idioma, ha continuado y por ello, "por más respeto que tengamos a la lengua catalana, la ley exige que usted hable en castellano".

Por otro lado, los testimonios de los votantes han coincidido en que existía una incertidumbre general por saber si finalmente el 1 de octubre de 2017 se haría el referéndum ilegal, ya que en los días previos material electoral no se encontraba en los centros, ni habían llegado las tarjetas censales. La abogada del Estado, Rosa María Seoane, ha insistido en esta cuestión y ha preguntado a todos ellos si sabían cómo llegaron las urnas y papeletas a los colegios.

La mayoría ha asegurado que desconoce cómo llegaron y que fue una "sorpresa" ver las mesas montadas, pese a que se encontraban en sus respectivos centros electorales desde horas antes de que se iniciase el referéndum.

Uno de los testigos, un votante en Balenyà (Barcelona), ha narrado que a primera hora de la mañana del 1 de octubre "apareció un coche" y que de él sacaron "unos paquetes que dejaron en el suelo". Debido a que nadie se acercaba a recogerlos, él y otros dos "compañeros" los introdujeron en el interior del colegio y fue cuando se percató de que se trataba de las urnas.

LOS VOTANTES COMPARTÍAN SUS DATOS MÓVILES

También, ha señalado que debido a que ninguna persona se identificaba como "presidente", él mismo con otras personas se "organizaron" para constituir las mesas electorales. Sobre la "autoorganización" también han hablado otros testigos, llegando a destacar que los propios votantes ayudaron con sus móviles para "compartir los datos", ya que la red Wi-Fi y los sistemas informáticos instalados para el 1-O no funcionaban.

Estos testigos también han relatado --al igual que los que comparecieron en la sesión de este martes-- que los centros estuvieron abiertos durante todo el fin de semana realizando actividades culturales y deportivas.

En esta línea, han indicado que las parejas de policías autonómicos intentaron varias veces a lo largo del día 1 cerrar los colegios, pero que no lo consiguieron por los centenares de personas que se reunieron en el exterior o porque los propios votantes se lo "impedían" plantándose delante de las puertas.

Sobre esto ha preguntado el fiscal Javier Zaragoza a algunos de los testigos, que ha insistido sobre si permanecer en los centros de votación los días previos a un proceso electoral es "habitual". "No en ese modo", ha contestado uno de ellos, que ha recordado que "algo similar", como una butifarrada, se hizo para la consulta soberanista del 9 de noviembre de 2014.

El fiscal Jaime Moreno ha preguntado a uno de los comparecientes si votó a favor de la independencia, pero Marchena le ha recordado que no puede preguntar por el sentido del voto.

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