Actualizado 13/03/2012 13:00

Antonio Casado.- Un aniversario para olvidar.

MADRID 13 Mar. (OTR/PRESS) -

La presidenta de la Asociación de Afectados de los atentados terroristas perpetrados en Madrid por una célula del yihadismo islámico hace ahora ocho años, Pilar Manjón, ha declarado que "hubiera sido mejor para nosotros que los autores hubieran sido de ETA, y así no nos insultarían tanto". Se refiere, evidentemente, a quienes se resisten a aceptar que ETA, autora de tantas animaladas, nada tuvo que ver en aquella.

Tremendo. Hasta ese punto de amargura llega quien, en nombre de la mayoría de las víctimas del jueves de sangre, empezando por ella misma, que perdió a un hijo, detecta la repugnante manipulación que siguen haciendo algunos para superar la frustración causada por el hecho de que no fuera de ETA la autoría de tan salvajes atentados.

Aún hoy, ocho años después, nuestro Tea Party de cercanías, con la inesperada colaboración del nuevo Fiscal General del Estado, Eduardo Torres Dulce, dice no creerse la palabra de los tribunales sobre los autores y el explosivo usado. De nada les sirven las sentencias de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo que dan el caso por "cosa juzgada" ni las numerosas pruebas periciales, documentales, testificales, sobre las que se apoyan.

Paso por alto la declaración pública de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, cuya representación mayoritaria corresponde a víctimas de ETA. El respeto a una víctima del terrorismo me impide valorar con independencia de juicio la posición de su presidenta, Angeles Pedraza, que tampoco da por cerrada la investigación de los atentados del 11-M a pesar de que no haber surgido ningún hecho nuevo desde que se dictara la sentencia. Repito: nada nuevo, por mucho que quieran hacerlo ver así los mensajeros de la derecha furiosa y "conspiranoica".

Y todo, insisto, todavía bajo los efectos de aquel insuperable ataque de contrariedad que sufrió esa derecha desacomplejada porque ni de lejos se pudo demostrar la participación de la banda terrorista ETA en los atentados del 11-M, tal y como todavía quieren encajar a martillazos en las averiadas mentes de unos cuantos enredadores. Con secuelas tan lamentables como el brutal argumento de Pilar Manjón: "si hubiera sido ETA nos insultarían menos".

Nunca se hubiera atrevido el abajo firmante a decir algo así. No por falta de ganas sino por respeto a los familiares de las víctimas del 11-M, más necesitadas de cariño y silencio solidario que de quinielas extemporáneas sobre los autores de la masacre y los explosivos utilizados. Aún así, nunca se me ocurriría decir lo que ha dicho Pilar Manjón. Y no por estar en desacuerdo con lo que dice, sino por desalojar de las opiniones propias los procesos de intenciones ajenas, cosa que deberían practicar de vez en cuando quienes se empeñan en hacernos comulgar con ruedas de molino. Pero no se trata de escurrir el bulto. Unos y otros, incluida la clase política, hemos deshonrado la memoria de las víctimas en este lamentable aniversario del 11-M.

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