MADRID 21 Dic. (OTR/PRESS) -
Después de una intensa pero frustrante rueda de prensa del ministro del Interior, en vísperas de la cita Zapatero-Rajoy del viernes en Moncloa, ya sabemos lo que ya sabíamos. Rubalcaba se recostó en la doctrina Moncloa en estado puro: "perspectiva", "proceso largo, duro y difícil", "discreción", "paciencia"... Con idéntico diagnóstico. A saber: "El proceso está en sus fases preliminares y va por sus pasos".
El ministro parió un ratón tras la tremenda expectación creada por las noticias de un reciente encuentro del Gobierno con Eta, que Rubalcaba ni confirma ni desmiente, y en vísperas de la cita de Zapatero con Rajoy de este viernes en Moncloa. Sin embargo, no se entiende que para disertar sobre el significado del "tempo" en los medios informativos, evidentemente distinto al que tiene en las cuestiones de Estado, hiciera falta convocar una rueda de prensa. No habiendo nada relevante que contar, esa glosa del trabajo de los informadores fue lo más interesante. Aparte de mostrarse comprensivo con los periodistas, obligados a mantener un seguimiento vivo y permanente del llamado "proceso", el ministro Rubalcaba se limitó a recordar que el Gobierno está obligado a ejercer la prudencia, que no hay novedades relevantes sobre los tratos con el mundo de ETA-Batasuna, y que cuando las haya serán los grupos parlamentarios los primeros en enterarse. Vale. Enterados. En resumen, lo único que ha hecho el ministro con la extraña rueda de Prensa del miércoles a mediodía ha sido calentar aún más el encuentro del presidente con Rajoy. Acercando el ascua a la sardina del Gobierno, como es natural. Es decir, trasladando a la opinión pública la idea de que se están haciendo las cosas bien y de que Zapatero intentará de nuevo el enganche de Rajoy a esa hoja de ruta, aunque todo hace pensar -el propio presidente lo verbalizó el martes por la noche- que el líder del PP volverá a rechazar el ofrecimiento.
Lo cual nos deja más o menos como estábamos ayer, anteayer o hace unos meses, en lo que se refiere a la esperanza de que el Gobierno y el PP vayan de la mano en este asunto. "Si es para presumir de talante, prefiero que no me llame", le oí decir a Rajoy hace un mes. El mosqueo se mantiene ante la sospecha de que Zapatero quiera administrarle una nueva dosis de "talante", una incómoda sensación que en Génova ha aumentado después de la controvertida rueda de Prensa de Rubalcaba. También dijo entonces el líder del PP que nunca desatendería una llamada del presidente, aunque la disposición al encuentro no supone la disposición al acuerdo. Eso es otra cosa. Ante la cita del viernes en Moncloa, pues, no vale la pena hacerse ilusiones sobre sus resultados. En realidad ninguno de los dos está por la labor de juntarse para echar a ETA de nuestras vidas. Y mucho menos cuando entramos de lleno en período electoral.
Antonio Casado.