Publicado 21/01/2026 08:00

Fermín Bocos.- La tragedia del tren

MADRID 21 Ene. (OTR/PRESS) -

Es pronto para conocer con certeza el origen del fallo que desencadenó el trágico choque de trenes ocurrido en la provincia de Córdoba que provocó la muerte de cuarenta personas y más de cincuenta heridos.

Es pronto en orden a exigir responsabilidades concretas sobre las causas del accidente, pero no para reflexionar acerca de la recurrente serie de episodios que, en los últimos tiempos, afectan a los ferrocarriles que gestiona Adif en el marco del Ministerio de Transportes cuyo titular es Oscar Puente. Un ministro que ha dejado rastro de desprecio y sarcasmo en las redes sociales hacia quienes ocasionalmente "osaron" criticar algunos de los incidentes acaecidos en varios de los recorridos de la Alta Velocidad. Incidencias tales como el descarrilamiento en Madrid de un tren en el túnel que comunica las estaciones de Atocha con la de Chamartín o una decena de episodios provocados por retrasos. Retrasos que Renfe ha dejado de compensar a los viajeros y eso que esta sana costumbre era una de las banderas del AVE.

Pese a la reiteración de incidentes Oscar Puente no se frenó a la hora de proclamar que el "ferrocarril vivía el mejor momento de su historia". El ensoberbecido talante del ministro parece que llegó a contagiar a la cúpula directiva de Renfe empujándoles a colocar en algunas estaciones un cartel -"Disculpen las mejoras"- abiertamente provocador.

Estando abierta la investigación para establecer las causas del descarrilamiento, la prudencia aconseja esperar a conocer los resultados. En un primer momento se publicó que había que descartar un error humano y las investigaciones parece que tienden a analizar el estado defectuoso de la soldadura de uno de los tramos de la vía. Lo prudente es esperar a conocer los resultados de la investigación pero en otro registro se puede ya señalar como balance positivo que el accidente ha dado pie a una coordinación sin renuencias de recursos por parte de las diferentes administraciones.

Un hecho que resulta encomiable por contraste con lo que ocurrió con la riada que asoló Valencia, y que fue deliberadamente politizada desde el primer momento. Dos tragedias que describen la incertidumbre en la que se mueven nuestras vidas cuando quien marca el rumbo y el destino es el azar.

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