MADRID 25 Oct. (OTR/PRESS) -
La bolsa es un espectáculo. Esto es un hecho innegable. Cada día se superan los máximos históricos y la mayor parte de las veces no responde a noticias sino a rumores, a especulaciones. Y aquí es donde muchos empiezan a ver un problema. Es cuando muchos recuerdan otras burbujas, aunque fuera con distintos actores. En esta ocasión la burbuja tiene otros protagonistas y cuando se está inmersa en ella, casi todos piensan que nunca va a terminar, que es muy poco probable que se pinche. La gente tiende a pensar que los inversores aprenden y que no se pueden repetir debacles como las vividas en el pasado, aunque sea reciente. Es muy cierto que ahora los riesgos están más repartidos. El sistema bancario reparte los riesgos asumidos. Pero, al final la pelota, si se deshincha, acaba provocando una crisis. No me gustaría ser la agorera en un ambiente festivo.
Sin embargo, hay ya expertos que alertan de esos peligros. Son pocos y casi nadie les escucha. En pleno guateque quién quiere escuchar malas noticias. Todo el mundo quiere bailar y además con la más guapa. En todo caso, conviene recordar que si ocurre algo los que más van a sufrir son los más débiles, los que llegan tarde a la información, como ocurrió en el estallido de las tecnológicas. Hay una subida de componentes artificiales, ahora las inmobiliarias y constructoras por su exceso de liquidez y los bancos por todo tipo de rumores sobre su tamaño y sus posibles operaciones corporativas. Pero, en ningún caso, está justificado el desmadre actual que vive la bolsa.
Hay una cosa muy clara: si esto explota lo pagaremos en términos de crecimiento y todo lo logrado en muchos años puede saltar por los aires en meses. Los ataques de pánico se propagan con mucha más facilidad que los estados de normalidad. La psicología jugará su papel depredador y muchos quedarán pillados. Todos los que han entrado tarde, al calor de las subidas en todo caso excesivas y poco justificadas. Es una variable que todos los que están en bolsa deberían tener en cuenta y los que no están también. Los tipos de interés van a subir más y podemos vernos en la situación de ver nuestro presupuesto aún más estrecho de lo que ya es.
Carmen Tomás.