Actualizado 24/07/2012 14:00

Cayetano González.- Gran acuerdo nacional.

MADRID 24 Jul. (OTR/PRESS) -

El expresidente del Gobierno entre 1982 y 1996, Felipe González, se ha mostrado partidario de que el actual jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, convoque "un gran acuerdo nacional" para salir de la crisis y actuar en Europa. Ante la gravísima situación que vive nuestro país, con una prima de riesgo desbocada, con la bolsa cayendo en picado, con una fuerte contestación en la calle ante las últimas y duras medidas tomadas por el Gobierno de Rajoy, la propuesta de González parece llena de lógica y de sentido común, aunque encierra muchas dificultades.

Junto a la grave crisis económica que estamos sufriendo, hay otra distinta que tiene mucho que ver con el modelo institucional del que nos dotamos los españoles en la transición política y que fue rematado con la aprobación de la Constitución en 1978. La actual arquitectura institucional de España dificulta enormemente hacer frente, unidos, a la crisis que padecemos. Puede sonar a tópico, pero nuestro país se ha convertido en diecisiete reinos de taifas, donde cada uno -¡no digamos los que están gobernados por los nacionalistas!- va a lo suyo. Pero eso ya está a punto de fenecer. La España autonómica del 78 es inviable económicamente, algo que saben perfectamente los denominados mercados internacionales. Rajoy, de momento, no se ha atrevido a coger ese toro por los cuernos.

Pero también está muy quebrado ese espíritu de la transición, ese consenso entre fuerzas políticas muy dispares que la hizo posible. España salía de una dictadura que había durado cuarenta años y fue necesario que tanto las derechas como las izquierdas renunciaran a posiciones partidistas para hacer posible el tránsito a la democracia. Treinta y cuatro años después, esa democracia está consolidada aunque presenta grandes fallas: enorme desprestigio de la clase política, abundantes casos de corrupción en la misma; crisis profunda, con diferentes intensidades, en muchas instituciones claves: desde la Jefatura del Estado pasando por el poder judicial, los partidos políticos, los sindicatos, los propios medios de comunicación.

Con ese panorama, parece harto difícil lograr ese "gran acuerdo nacional" propuesto por Felipe González. A pesar de ello, Rajoy debería intentarlo y no escudarse en su legítima mayoría absoluta conseguida hace solo ocho meses para no hacerlo. El otro gran partido nacional, el PSOE, aunque con un problema de liderazgo político e ideológico ni mucho menos resuelto en su Congreso de Sevilla, debería aparcar temporalmente sus también legítimas ansias de volver al poder, para arrimar el hombro y remar con el Gobierno del PP en la misma dirección. Los que nunca no van a estar en ese barco van a ser los nacionalistas vascos, catalanes o gallegos o los comunistas liderados actualmente por Cayo Lara. No supone ninguna novedad, porque a ellos nunca les ha importado España.

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