MADRID 22 Dic. (OTR/PRESS) -
De pocos encuentros políticos se ha escrito más sin apenas motivo; la cita de hoy en La Moncloa entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición no llevará a ningún acercamiento entre ambos sobre el tema de la negociación con ETA. Lo ha dicho Mariano Rajoy, al advertir que nadie debe esperar sorpresas porque sus rayas rojas de lo que no está dispuesto a aceptar son las mismas tres de siempre: que no se deje a Batasuna presentarse a las próximas elecciones municipales si ETA no se disuelve, que no se organice una mesa de partidos en la que se trate el tema de Navarra y que el fiscal general del Estado no cambie de criterio en beneficio de ETA y Batasuna.
Tiene Rajoy tantas posibilidades de que Zapatero acceda a cualquiera de esas tres peticiones como de que le toque el gordo en los billetes de lotería que también se sortea hoy que, como todo el mundo, guarda cuidadosamente en su cartera. Y, aparte de que las ideas de ambos sobre cómo negociar con terroristas y de qué manera preservar la integridad de la España constitucional son demostradamente opuestas, incluso en el caso de que el presidente del Gobierno le sorprendiera esta mañana con un "de acuerdo, Mariano" a cualquiera de esas propuestas tampoco se llegaría a ningún pacto porque, previsible él, el líder del PP ya se ha sentido engañado por Zapatero dos veces antes por esta misma cuestión, a lo que se une el hecho reciente de haberse enterado por los periódicos, también como todo el mundo, de que acaba de celebrarse la primera reunión entre enviados del Gobierno y los negociadores de ETA.
Por todo ello Rajoy subirá hoy los escalones de La Moncloa para dejarse propinar por Zapatero eso que se llama "el abrazo del oso" y que es así como los abrazos navideños que a cualquiera le da en estas fechas el jefe que uno sabe que ya le ha dicho al jefe de personal que le vaya preparando el finiquito. Si Rajoy acude es por eso, porque es Navidad, porque quien le invita es el presidente del Gobierno y porque no quiere aparecer descortés. Pero atentos a lo que diga terminado el encuentro en rueda de prensa anunciada, por cierto, no en el marco habitual de la sala de prensa de Moncloa, sino la de la sede central del PP. Puede que el espíritu de la Navidad entre ambos políticos no llegue vivo ni a la víspera de la Nochebuena.
Curri Valenzuela.