Actualizado 22/05/2008 02:00

José Cavero.- Cayó el etarra número uno

MADRID 22 May. (OTR/PRESS) -

Naturalmente, desde la ruptura de la tregua, con la voladura de la terminal 4 y el asesinato de dos ciudadanos en su interior, la policía antiterrorista buscaba con ahínco al causante de tantos desmanes: la ruptura y las órdenes de nuevos atentados. Finalmente, tras una búsqueda tenaz, la colaboración hispano francesa ha dado con el elemento Francisco Javier López Peña,. alias Thierry, natural de Galdácano, Vizcaya, próximo a cumplir 50 años y desde hace años al frente de tareas de logística de la banda. Con Thierry fueron detenidos, casi en la madrugada del martes al miércoles, otros tres elementos de consideración, Jon Salaverría, Igor Suberbiola y Ainhoa Ozaeta: el primer ex parlamentario de Batasuna y la última, también ex Batasuna, la mujer que inició el inicio de la última tregua.

Thierry lleva en el organigrama de la dirección de ETA desde hace más de diez años, y pronto fue considerado responsable de la ruptura de la tregua, tras desplazar a Josu Ternera de su máxima dirección, y de abrir la actual ofensiva: ha venido siendo la persona que ordena y da el visto bueno a los atentados: al que dio muerte a Isaías Carrasco, los guardias civiles de Capbretón, en Francia, o la casa cuartel de Legutiano, en Alava.

En todo caso, hay sensaciones enfrentadas tras conocerse el formidable golpe dado a ETA. La satisfacción es evidente, pero cabe temer que, tal y como ha sucedido en ocasiones anteriores, a un número uno sucede con carácter inmediato otro número uno. Pronto habremos de ver si la banda quiere desmentir la eficacia de este formidable golpe. También vuelve a confirmarse que la dirección de la banda actúa y se oculta en Francia, desde allí han sido planificados y ejecutados todos los grandes golpes de la banda terrorista, por más que en los últimos años sea estimulante la colaboración de la política antiterrorista gala.

Francia sigue siendo el santuario de los terroristas, donde planean y se ocultan. Queda aún mucho por hacer, según puede deducirse, en la destrucción de esos escondrijos. En cualquier caso, no hay duda de que ésta ha sido una operación de enorme trascendencia, y consecuencia, según se ha relatado, de una laboriosa investigación conjunta de la Guardia Civil con las fuerzas del orden francesas que ha durado varios meses, hasta la localización de la vivienda de Burdeos, un piso de máxima seguridad de la cúpula etarra, en la que fueron localizados los cuatro individuos reunidos para una importante reunión en la que posiblemente se disponía la realización de nuevos atentados.

Una formidable operación, otra más, fruto de la muy eficaz colaboración de las fuerzas de seguridad y fuerzas antiterroristas de España y Francia. Ojalá a ésta sigan otras operaciones más, en el firme propósito de reducir cada vez más la capacidad de matar de la banda criminal.

José Cavero.

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