MADRID 24 May. (OTR/PRESS) -
Lo ha propuesto Gaspar Llamazares: un pacto de urbanidad, de comportamiento cívico y caballeroso entre los candidatos en éstas elecciones y en las próximas. Es increíble que alguien tenga que proponer comportarse correctamente a los demás, recordar que no vale el juego sucio, que la democracia también son formas, que no vale todo contra el adversario.
Desgraciadamente tanto el PP como el PSOE, mejor dicho como éste PSOE de Zapatero, parecen haber olvidado estos principios elementales. Aznar impuso un estilo del todo vale con tal de llegar a la Moncloa y así en sus tiempos de oposición se dedicó a utilizar todo de tipo de artimañas, algunas bastante sucias, con tal de conseguir su objetivo que era desbancar a Felipe González del poder. Pero ese no era el estilo del PSOE. No digo que los dirigentes socialistas fueran santos, sino que había cosas que sencillamente no hacían.
Un ejemplo es el estilo de Miguel Sebastián avalado por el mismísimo Rodríguez Zapatero. En privado son numerosos los dirigentes socialistas que critican a Sebastián y de paso a Zapatero por ese estilo rastrero con que el primero ha querido derrotar al alcalde Ruiz Galardón. Solo unos pocos dirigentes socialistas del viejo PSOE, como Joaquín Leguina o Juan Barranco se han atrevido a decir en público lo que los demás dicen en privado.
Cabe preguntarse porque ese miedo de tantos socialistas a decir en voz alta lo que dicen en privado, y la respuesta es clara: en primer lugar no quieren perjudicar a su partido, y por ello callan, pero en segundo lugar hay un motivo más humano, y es que muchos saben que Zapatero es implacable y que aquel que le lleve la contraria es mandado al ostracismo para siempre. A veces resulta difícil reconocer al PSOE en el PSOE de Zapatero, pero donde hay patrón no manda marinero.
¡Ojalá¡ tanto Zapatero como Rajoy fueran capaces de coger el guante de Llamazares y comportarse en campaña como deben de hacer los contendientes: con normas y con respeto, Ser adversarios políticos no significa que todo vale para derrotar al contrario. Llamazares tiene razón otra cosa es que le hagan caso.
Julia Navarro