Publicado 02/08/2026 08:00

Cien minutos de bochorno

MADRID 1 Ago. (OTR/PRESS)

Hay crisis que ponen a prueba la capacidad de un Gobierno y otras que retratan su forma de entender el poder. Lo sucedido en Ceuta pertenece a la segunda categoría. La visita del presidente del Gobierno, limitada a apenas cien minutos, es claramente un gesto insuficiente ante una situación de enorme gravedad que alteró la vida de una ciudad de apenas 83.000 habitantes. Las advertencias sobre un posible incremento de la presión migratoria existían desde hacía tiempo. Sin embargo, la sensación que quedó fue la de un Ejecutivo que reaccionó tarde y sin transmitir la autoridad que exigían las circunstancias.

A ello se suman decisiones de política exterior que la oposición y numerosos analistas consideran contradictorias. La reciente visita del presidente a Argelia, la relación con Marruecos y los constantes cambios de posición del Ejecutivo han contribuido a aumentar las dudas sobre cuál es la verdadera estrategia del Gobierno en un asunto tan sensible como el control de las fronteras. Mientras tanto, los ciudadanos de Ceuta viven días de incertidumbre, preocupación y desamparo. Muchos esperaban un mensaje claro de respaldo institucional y una respuesta contundente. En su lugar, encontraron explicaciones insuficientes y una visita demasiado breve para transmitir la cercanía que la situación requería.

La sensación es que el Gobierno centra todos sus esfuerzos en sobrevivir políticamente. Tres años sin presupuestos, continuas discrepancias con sus propios socios y una gestión económica discutible han erosionado la confianza de una parte importante de la sociedad. También la regularización de inmigrantes, impulsada sin un amplio consenso político y social, ha abierto un intenso debate sobre sus efectos y sobre la capacidad del Estado para gestionar adecuadamente los flujos migratorios. Para colmo, la recaudación fiscal récord no se traduce en mejores servicios públicos, infraestructuras más eficientes o una mayor seguridad y medios en cuestiones esenciales. Mientras, los casos de corrupción cercan al gobierno y al PSOE después de asegurar que iban a acabar con la corrupción y la opacidad. En fin, Ceuta merece algo más que una visita relámpago. Y toda España, un Estado presente, una política exterior coherente, unas fronteras protegidas y un Gobierno capaz de gobernar y para todos.

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