Actualizado 11/02/2008 01:00

Lorenzo Bernaldo de Quirós.- Los dilemas del BCE

MADRID 11 Feb. (OTR/PRESS) -

El Banco Central Europeo decidió mantener los tipos de interés en sus actuales niveles. Sin embargo ha comenzado a deslizarse una sutil insinuación: no es improbable que el BCE reduzca el precio del dinero en su próximo. Esto podría deducirse de una lectura interpretativa de la nota emitida por el instituto emisor europeo el miércoles pasado. En ella, la preocupación por el impacto de la inestabilidad financiera pesa más que los temores sobre un repunte de la inflación. Ante la presión de los políticos y también de la de los mercados, Trichet puede terminar por ceder y flexibilizar su política monetaria. La cuestión es si esto sirve para algo y, en mi opinión, la respuesta es negativa.

Las sucesivas bajadas de tasas de interés en EE.UU. y también las inyecciones masivas de liquidez no han logrado reactivar la economía y sólo han conseguido aumentar la inflación. América está ya en recesión, lo comprobarán cuando salgan los datos del tercer trimestre, sin que la agresiva política de la Reserva Federal haya podido evitarlo. ¿Por qué va a tener éxito el Banco Central europeo allí en donde la autoridad monetaria americana ha fallado? Nada justifica una contestación positiva a ese interrogante. En realidad, el BCE no logrará evitar que la economía europea vaya para abajo si ésta es la tendencia que ha iniciado.

Pero las cosas son todavía más inquietantes. La economía europea es rígida y su potencial de crecimiento, esto es el nivel que puede alcanzar sin que el nivel general de precios se dispare se sitúa según todos los estudios disponibles alrededor del 2 por 100. Esto significa que si el BCE triunfase y su recorte de tipos lograse estimular la economía se produciría un rápido incremento de la inflación que le forzaría a elevar el precio del dinero y, en consecuencia, a abortar la reactivación impulsada por el dinero barato. Así pues, lo mejor sería que los banqueros centrales de Frankfurt se quedasen 'quietos paraos' como diría el castizo y dejasen que la economía se ajuste por sí sola.

Lorenzo Bernaldo de Quirós

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