MADRID 4 Ene. (OTR/PRESS) -
Tengo para mí que el Tribunal Constitucional podría dictar ya su sentencia considerando constitucional el Estatuto de Cataluña sin mucho temor a que se organizase el escándalo: su tremenda sentencia preparatoria, referida al Estatuto de Valencia y dictada con cinco votos particulares, ha pasado sin pena ni gloria y ha merecido hasta ahora sólo algunos artículos adversos, más bien técnicos y para un público ilustrado. Esto quiere decir que si alguien avisase a alguien del TC de una noticia superficial, pero escandalosa, para cierta fecha, el TC no tendría más que emitir su sentencia la víspera, y el ruido del escándalo del día siguiente haría su correspondiente efecto anestésico. Los mimbres para esta cesta ya están tejidos, y sólo falta elegir un buen momento.
Además, en caso de que el Estatuto de Cataluña no desapareciera del debate público, una sentencia que diera la razón a los separatistas y al Gobierno sería de gran ayuda para que Rodríguez pudiera sacar pecho en los últimos tramos de la campaña: ¿Lo veis? Hasta el Tribunal Constitucional nos ha dado la razón. Votadme, y seguiremos progresando. A falta de dos trenes reventados, una cosa así no estaría del todo mal en vísperas electorales. Y si a esta sentencia se añadiesen la de los matrimonios homosexuales (declarándolos previstos por la Constitución, claro está) y la de la ley de igualdad, considerando inconstitucional a la Iglesia católica por no establecer el sistema cremallera en el episcopado y el Colegio cardenalicio, miel sobre hojuelas.
Ramón Pi.