Publicado 28/02/2016 12:27

El Air Force One en La Habana, un signo de la nueva relación de Cuba y EEUU

El Air Force One aterrizará en marzo en La Habana
WIKIPEDIA/MONTAJE

   Obama aterrizará en Cuba el 21 de marzo, casi 90 años después de que otro presidente de EEUU viajara a la isla en un barco de guerra

MADRID, 28 Feb. (OTR/PRESS) -

   El próximo 21 de marzo aterrizará en el aeropuerto José Martí de La Habana un avión muy especial. Se trata del Air Force One, la aeronave presidencial en la que Barack Obama se trasladará a Cuba donde permanecerá hasta el día 22.

   Será la primera visita de un presidente de Estados Unidos a la Isla desde que en enero de 1928, el mandatario estadounidense Calvin Coolidge viajara a La Habana para participar en la VI Conferencia Panamericana.

   Lo hizo a bordo de un buque de guerra, acompañado por su esposa Grace y fue recibido por el entonces presidente cubano Gerardo Machado y su mujer, Elvira, que ocuparon la cabeza del Estado entre 1925 y 1933 hasta que fueron forzados a exiliarse.

   Obama también viajará acompañado de su esposa, Michelle. Será su tercer encuentro con su homólogo cubano, Raúl Castro, desde el 17 de diciembre de 2014, pero el primero que se realiza en La Habana. Las dos anteriores se produjeron en Nueva York en el marco de la Asamblea General de la ONU, el 29 de septiembre pasado y el 12 de abril en Panamá, en el marco de la Cumbre Iberoamericana celebrada en el país centroamericano.

   Antes viajará a la isla el secretario de Estado, John Kerry, quien esta semana defendía los progresos que se están dando en Cuba en materia de derechos humanos, condición que había puesto Obama para visitar la isla.

   Como ejemplo, Kerry mencionó la liberación de 53 presos políticos inmediatamente después de que Obama y el presidente cubano Raúl Castro anunciaran su decisión de impulsar la normalización de relaciones entre los dos países.

   Expresó asimismo su expectativa de que los demás presos políticos, incluyendo los disidentes encarcelados durante 2015, también serán puestos en libertad.

   No obstante, admitió que Estados Unidos no está "contento" con el movimiento de "cierto tipo" en áreas de derechos humanos. "Ha habido algunos retos políticos, obviamente, pero vamos a continuar presionando esos temas, el presidente (Obama) hablará de esas cosas correctamente cuando vaya a Cuba", agregó.

Obama ya ha adelantado que reafirmará su política de defensa de los derechos humanos ante su par cubano Raúl Castro, cuando ambos se reunan en La Habana.

   Obama tendrá además oportunidad de transmitir este mensaje a los cubanos en el discurso que se espera pronuncie en el país caribeño, además de las reuniones que sostendrá con miembros de la sociedad civil y empresarios de ese país.

   "Mi visita será una oportunidad para seguir adelante", dijo el mandatario en uno de sus mensajes semanales a propósito del viaje a Cuba, la primera visita de un presidente estadunidense a la isla en casi 90 años.

   Como era de esperar su anuncio de visitar Cuba ha generado reacciones, tanto de apoyo como de desaprobación, entre los precandidatos a la Presidencia, la clase política y los analistas.

   Así, los aspirantes a la nominación presidencial por el Partido Republicano: Marco Rubio y Ted Cruz, ambos de ascendencia cubana, han criticado el viaje de Obama.

   Rubio, cuyos padres emigraron a Estados Unidos en 1950 antes de que Fidel Castro llegara al poder, dijo que no visitará Cuba hasta que sea un país "libre".

   "Mi familia ha visto de primera mano el mal y la opresión en Cuba. El presidente debería estar abogando por una Cuba libre", señaló por su parte Cruz.

   Pero también ha habido críticas dentro de su propio partido. Así, el senador demócrata Robert Menéndez, quien se ha mostrado crítico con la política de normalización de relaciones con Cuba, considera "totalmente inaceptable" que un mandatario estadounidense "premie" a un régimen dictatorial con una visita "histórica" cuando los abusos de derechos humanos continúan.

Grupos del exilio cubano también se han pronunciado en contra de la visita del presidente estadounidense a la isla, mientras que algunos consideran que podría ser útil si el mandatario estadounidense se pronuncia por una apertura para el pueblo.

   "Yo no creo que la visita de Obama vaya a hacer algo por los derechos humanos en Cuba, ni por una apertura democrática", dijo a Notimex Orlando Gutiérrez, del Directorio Democrático Cubano. "El pueblo se queda afuera del mapa porque la cúpula que oprime al pueblo está siendo legitimada y reconocida sin ningún tipo de concesión", agregó el activista.

   "Oponernos a la visita sería un ejercicio en el vacío, porque de todas formas va a suceder, pero podría ser útil si Obama se conecta con el pueblo y no sólo con el gobierno", senaló por su parte Ramón Saúl Sánchez, líder del Movimiento Democracia.

   CUBA, DISPUESTA A DIALOGAR SOBRE TODO

   El gobierno de Cuba ha asegurado que está dispuesto a dialogar con el presidente estadunidense Barack Obama sobre cualquier tema, incluido el de los derechos humanos, siempre sobre la base del respeto mutuo.

   Al respecto, la directora general de Estados Unidos del Ministerio de Exteriores cubano, Josefina Vidal, descartó que haya temas "tabúes" en la agenda bilateral. Sin embargo, reiteró que el gobierno cubano tiene "criterios sólidos" respecto al tema de derechos humanos.

   También avanzó que Cuba ratificará a Obama su voluntad de avanzar en la construcción de una nueva relación bilateral sobre la base "del respeto a las diferencias y con beneficios mutuos".

   Por su parte Barack Obama ha dicho que viajará a Cuba para promover un mayor acercamiento entre ambos países, a poco más de un año del histórico acuerdo que permitió restablecer relaciones bilaterales entre ambos países.

   Su visita al país caribeño será la primera escala de un viaje que lo llevará también a Argentina el 23 y 24 de marzo. Una visita "histórica", según la ha calificado el portavoz presidencial Josh Earnest, quien ha destacado que se trata de "otra demostración del compromiso del presidente para trazar un nuevo curso para las relaciones Estados Unidos-Cuba".

   LAS CUENTAS PENDIENTES.

   Pese al acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, que confirma el próximo viaje de Obama a la isla, hay temas pendientes que obstaculizan las relaciones entre ambos países.

   Entre ellos está el embargo económico de Estados Unidos, vigente desde 1962, y de cuyo levantamiento es partidario Obama, que necesita del apoyo del Congreso para llevarlo a cabo.

   De momento y hasta que eso se consiga, si es que llega a conseguirse, el mandatario estadounidense ha echado mano de medidas ejecutivas para flexibilizar las restricciones al intercambio económico en aspectos como los servicios empresariales, los viajes, las telecomunicaciones, la banca y las remesas, detalla la BBC.

   Otra de las 'espinas' para Cuba sigue siendo la base naval de Guantánamo, cuyo cierre fue una de las promesas electorales de Obama que tampoco ha podido cumplir.

   También obstaculizan las relaciones las dispares concepciones que ambos gobiernos mantienen en lo que respecta a los derechos humanos. Mientras Estados Unidos pide al régimen castrista avances reales en esta materia, La Habana considera que Washington debe reconocer su forma de "democracia popular y participativa", como califican su sistema de gobierno.

Contenido patrocinado