Actualizado 13/06/2007 20:43 CET

Crónica Juicio.- 'El Mesías' cumplirá 20 años en un psiquiátrico

- Llevado por una alucinación, secuestró un avión en Valencia en 1998 para ir a Israel y llevar a los judios a la tierra prometida: Uganda

VALENCIA, 13 Jun. (OTR/PRESS) -

El 23 de junio de 1998 un hombre de 43 años secuestró durante cuatro horas a 123 pasajeros y 7 tripulantes de un vuelo que cubría el trayecto Sevilla-Barcelona y que terminó por desviarse hasta Valencia. Voces y campanas dentro de su cabeza habían hecho creer a Francisco Javier Gómez que debía apoderarse de un avión para ir hasta Israel, ser declarado Mesías y conducir al pueblo judío hasta Uganda, convertida en la Tierra Prometida. El acusado aceptó hoy en la Audiencia Provincial valenciana cumplir 20 años interno en un psiquiátrico e indemnizar con 200 euros a cada uno de los tripulantes por los daños morales provocados.

El ministerio Fiscal consideraba los hechos constitutivos de un delito de apoderamiento de aeronave, con el eximente de alteración psíquica al padecer un trastorno psicótico con ideas delirantes de contenido místico-religioso. Francisco Javier Gonzáles debía, haciendo caso de las alucinaciones, secuestrar un avión que le llevara hasta Israel, donde sería reconocido como el nuevo Enviado para reconducir al pueblo judío hasta su salvación africana.

El hombre se dirigió hasta el aeropuerto de Sevilla para comprar el billete para el primer vuelo que despegase. Se trataba de un Boeing 727 de Iberia con destino a Barcelona en el que, entre los 123 pasajeros, figuraban la alcaldesa por aquel entonces de Sevilla, Soledad Becerril, o el eurodiputado socialista Fernando Pérez Royo.

DIJO QUE LLEVABA UNA BOMBA

Una vez que el avión se encontraba en el aire, y tras un cuarto de hora de vuelo, el secuestrador se descubrió para reclamar hablar "urgentemente" hablar con el comandante entre amenazas de que haría estallar una bomba conectada al mando que llevaba en la mano en colaboración con otros dos supuestos compañeros ocultos entre el pasaje. Pese a la negativa inicial, el secuestrador logró entrar en cabina y hablar con el comandante, que accedió a llevar el avión hasta Israel, a condición de que parasen en el aeropuerto valenciano de Manises para repostar. Ya en tierra, las autoridades conocieron la situación de la aeronave y formaron un gabinete de crisis presidido por el delegado del Gobierno en Valencia. Una iniciativa que se completó con un amplio despliegue de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Más de una hora después del aterrizaje, el comandante negoció con Francisco Javier Gómez la liberación de 15 menores y tres mujeres adultas. El hombre aprovechó esta liberación para pedir agua a los efectivos en pista. Un inspector de Policía, haciéndose pasar por empleado de la companía, se acercó al avión para suministrarle el líquido solicitado. Accedió a la aeronave previa autorización del secuestrador.

Tras una conversación entre ambos, el inspector constató que ni el secuestrador se trataba de un terrorista profesional ni viajaba junto a otros compañeros, tal y como él mantenía. Lo calificó de simple perturbado mental.

El inspector regresaría más tarde al avión con un teléfono móvil y una llamada para el secuestrador. Al otro lado de la línea estaba un psiquiatra que consiguió, tras cinco minutos de diálogo, que se entregara. Cuatro horas después de su comienzo, concluyó el incidente con el traslado de Francisco Javier Gómez a la comisaría del aeropuerto.