Actualizado 25/03/2008 01:00

Andrés Aberasturi.- Ahora toca esperar

MADRID 25 Mar. (OTR/PRESS) -

He firmado -y mira que hace tiempo que no soy "abajofirmante" de casi nada- en esa plataforma que ahora saca IU para revisar una Ley Electoral sobre la que ya he opinado en muchas ocasiones y que está pidiendo a gritos una reforma urgente. Viene esta declaración a cuento de lo que puede ocurrir en esta semana en la que estamos ya metido: conversaciones, pactos, condiciones, ofertas, peticiones y sólo para conseguir el apoyo necesario para la investidura. Luego vendrán más cosas cuando haya que sacar adelante leyes importantes y, muy especialmente, presupuestos generales.

Una vez más, por aquello de la Ley Electoral que no por los votos conseguidos, CIU se convierte en una referencia importante como también un PNV que, parece ser, no se ha enterado de la derrota sufrida en su feudo. O se ha enterado a medias, porque ahora resulta que uno ya no sabe con quien esta hablando, sin con el PNV partido o con el PNV gobierno porque sus discursos, digan lo que digan y lo disimulen como puedan, no son iguales. Sobre el disparate del referéndum del Lehendakari, yo tengo para mi que es un anuncio-trampa porque la burguesía vasca, la-de-toda-la-vida, es nacionalista claro, pero antes que nada es pragmática y a la hora hipotética de meter esa hipotética papeleta en la no menos hipotética urna del hipotético referéndum, la cosa no iba a ser fácil. Saben que enfrentarse o separarse del resto del estado español, sería un error social, político y sobre todo económico de una magnitud insospechada. Y aun admitiendo que, pese a todo, votaran por la separación, tampoco está nada claro a la vista de las últimas elecciones, que el nacionalismo solo, sin el PSE, PP y se supone que IU, pudiera ganar ni por los pelos.

Pero con esta esquizofrenia tiene que negociar ahora José Blanco de cara a la investidura. En este caso, el bifrontismo esta en el seno del PNV, según las ultimas declaraciones de unos y de otros, un panorama bien distinto al de las negociaciones con CIU.

Porque por mucho que Montilla deje "manos libres" a ZP para pactar con quien quiera -faltaría más- lo cierto es que en el caso de Cataluña ese bifrontismo o esa esquizofrenia la lleva a la mesa de negociación el propio PSOE. Resulta por lo menos raro que en Madrid se pacte la investidura del futuro presidente con la oposición del propio PSOE, del PSC, en el Gobierno de Cataluña. Para CIU esto no es problema porque asisten cada día a la debacle anunciada del tripartito con una Esquerra que ya no da pie con bola, fracasada en las urnas, cabreada y divida en el interior. CIU espera su hora como esperó -con acierto- a que ZP tuviera que cerrar el Estatut de la discordia con ellos y no con sus socios.

Y ahora toca aguardar pactos, nombramientos y gobiernos, esperar qué hace la oposición y que fichas mueve Rajoy que deberían ser no pocas y de calado, esperar qué puede ocurrir en IU tras la salida de un Llamazares que lo quiso hacer bien pero no supo y esperar las intervenciones de Rosa Diez en el nuevo curso. De lo que diga y de cómo lo diga -no de lo que consiga, claro- dependerá en gran medida el futuro de su partido. Por si le sirve de algo, a mi, que nunca he militado en ningún sitio, me tienta muy seriamente apuntarme en sus siglas siempre que su discurso siga siendo tan coherente como hasta ahora.

Andrés Aberasturi.

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