Actualizado 18/12/2012 13:00

Antonio Casado.- Abogados de Madrid.

MADRID 18 Dic. (OTR/PRESS) -

Los abogados no conforman un poder del Estado, como los jueces, pero son imprescindibles en la aplicación del principio de la tutela judicial mediante el derecho de defensa proclamado en la Constitución. Aunque solo fuera por esa razón, que es de fuero, deberíamos prestar más atención al acontecimiento electoral de este martes, 18 de diciembre. Unos 65.000 abogados madrileños, casi la tercera parte de todos los profesionales españoles, están llamados a las urnas para renovar su Junta de Gobierno.

En las anteriores elecciones, celebradas en 2007, apenas votó un 10% de los colegiados. Ningún otro indicador es tan elocuente sobre el tono vital de esta institución corporativa. Por tanto, si queremos saber si el Colegio de Abogados de Madrid va a levantar cabeza, de modo que vuelva a tener su antigua influencia, ningún otro indicador será tan elocuente como el de la participación que se registre esta vez.

Aunque concurren doce candidaturas, la pugna se va a centrar en las encabezadas por Antonio Hernández Gil, el actual decano que aspira a repetir, y Javier Cremades, que ha alzado la bandera del cambio y la recuperación del prestigio perdido durante estos últimos años por la Abogacía. Ambos coinciden a la hora de constatar esa pérdida de prestigio, pero mientras Hernández Gil culpa a la sociedad y los medios, "que no se interesan por la realidad colegial", Cremades cree que algo ha tenido que ver la gestión de los sucesivos equipos al frente de la institución colegial durante estos últimos años.

Al menos en términos de imagen, al decano en funciones se le ha endosado la etiqueta del candidato conservador. El titular, decano en funciones, no parece estar demasiado incómodo con ella, a juzgar por ciertas declaraciones suyas dando a entender que no hay mucho margen para mejorar la vida colegial. "Que me expliquen qué más se puede hacer", decía en una reciente entrevista publicada en la Prensa nacional.

Por su parte, a Javier Cremades, el aspirante, se le ha asignado la imagen renovadora, puesto que en su programa electoral plantea la necesidad de afrontar tareas de modernización, formación y apertura, amén de prestar más atención a las necesidades de los abogados de a pie. Y no tanto a los que se integran en grandes bufetes, que son en si mismos poderosos centros de influencia donde no existen situaciones carenciales en cuestión de medios materiales o arropamiento profesional.

Lo que está claro es que el Colegio de Abogados de Madrid necesita ser zarandeado por los profesionales, desde los de mayor fortuna que se mueven en los grandes asuntos hasta los servidores del turno de oficio (derecho de defensa para todos), si no quiere seguir apareciendo irrelevante ante los latidos de la sociedad española. Eso es lo que se juega en estas elecciones del martes de las que saldrá la Junta de Gobierno del Colegio para los próximos cinco años.

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