Publicado 31/05/2026 08:01

Victoria Lafora.- A que no te vas

MADRID 30 May. (OTR/PRESS)

Prepárense, vamos a vivir unas semanas de ruido atronador. A FeijÓo se le van acabando los epítetos para describir la corrupción imperante en las filas socialistas. Insta y reta a los socios de Gobierno para que abandonen el barco. Pero no hace nada más.

En cuanto al Ejecutivo, han pasado de corroborar con golpes de pecho su fe en la honestidad de Zapatero, con Bolaños de portavoz, a sacar a pasear a Oscar Puente para difundir la pintoresca teoría de un complot, una confabulación, para echarles de la Moncloa.

Sánchez no comparecerá en el Congreso hasta mediados de junio y, aunque el caso Zapatero o el último de la "fontanera" Leire Diez no desvelen más vergüenzas, va a tener muy difícil justificar su decisión de acabar la legislatura.

Y no se va porque ningún partido del conglomerado que lo sostiene está dispuesto a apoyar una moción de censura que lleve a Vox al poder. Claman, exigen, sin alzar mucho la voz, que convoque elecciones. Se muestran "horrorizados" con el lodazal que está sacando a la luz los autos judiciales, pero no van a hacer nada.

Y Feijóo, al que le falta energía incluso en una situación como esta, no presentará una moción de censura para perderla. Y en este barrizal ¿Quién sube en las encuestas? Pues Abascal. Incluso el CIS de Tezanos, tan de parte que sigue dando al PSOE ganador, describe como Vox, que iba perdiendo fuelle, recupera votos. Incluso ahora que no oculta su pertenencia a un foro que divulga teorías racistas.

Junts, que ha roto con Sánchez, y que ideológicamente está mucho más cerca del PP, se buscaría la ruina si votara con Vox. Permitiría a ERC convertirse en la fuerza hegemónica en Cataluña y no conseguiría lo único que quiere: la vuelta de Puigdemont.

En cuanto a Sumar, Yolanda pide explicaciones como si la corrupción pudiera justificarse. Pero no dejarán el Gobierno porque perderían todavía más fuelle electoral como le ha pasado a Podemos que es, ahora mismo, una fuerza residual.

Al final nadie quiere relacionarse con el "coco" de la extrema derecha y tendremos que soportar una subida de decibelios en el habitual griterío político sin que nadie haga nada. Sánchez lo sabe y, al margen de su peculiar justificación de que no puede anticipar elecciones "por motivos partidistas", no lo hará porque sabe que las perdería.

Nadie se va a mover, aunque todos saben que la legislatura hace tiempo que colapsó.

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