Actualizado 25/05/2010 12:00:47 +00:00 CET

Antonio Pérez Henares.- España no está para huelgas generales.

MADRID, 25 May. (OTR/PRESS) -

Cada semana y desde hace meses puede escribirse el mismo artículo sin que se note casi nada. La parálisis política y la desazón económica son las constantes vitales del país sin que haya poco más que declaraciones y contradeclaraciones que no sólo no ayudan sino que son parte del propio círculo vicioso en que andamos metidos. La crítica al Gobierno es tan obvia y sabida que ni merece la pena reiterarla. Esta impresa de hecho en el conjunto de la conciencia colectiva de nuestra sociedad.

Ha habido sobresaltos, claro. Y algo más. La imposición de deberes por parte de la UE que ha hecho girar 180 grados a nuestro interplanetario Zapatero. Pero, en el fondo, su actitud sigue siendo la misma. Pelotear y más pelotear sobre el frontón de la crisis perdiendo en cada balbuceo un tiempo precioso que ya se nos ha escapado y que nos va a hacer soportar muchos más sacrificios de los que de haberse actuado cuando se debía hubiéramos tenido que afrontar.

En el espeso devenir cotidiano, a vueltas con lo de siempre más el Estatut, que es la otra, aparece como eco de esos "deberes europeos", una cierta novedad. Los sindicatos, parte del problema y elemento clave del bunker zapateril hasta hace un suspiro, amenazan con ponerse en pie de guerra por ese obligado cambio de estrategia. El dirigente de CC.OO., Toxo, lo decía el lunes: no quiero ir a la huelga general, pero no me va a quedar más remedio.

Y sí. Es posible que Mendez y él acaben por convocarla. Lo que no se tiene muy claro es si alguien va a responder a esa convocatoria más allá de los liberados. Porque de esta crisis si alguien está saliendo verdaderamente socarrado son ellos. El papel que han representado, su nula sensibilidad con el aumento del paro y su falta de respuesta y de valentía para dar alguna esperanza a esos casi cinco millones de desempleados pesa como una losa en su ya de por si mermado prestigio.

No está España para huelgas generales. No lo estaba antes y no lo está ahora. Los sindicatos se encuentran en un brete. En un atolladero donde ellos mismos se han metido por unir de esa manera tan verdaderamente entregada su suerte a la política y la persona de Zapatero. Méndez parecía el vicepresidente del Gobierno. ¿Y va a ser el quien llene las calles de gritos contra su socio, correligionario y amigo? No es creíble. Es tan poco fiable como lo es Zapatero. Pueden convocar la huelga. Quizás sea su ocaso definitivo. Porque se pueden encontrar como en el primero de mayo. Con el palo de la bandera y poco más. Bueno. Con Garzón, eso sí, pueden contar, digo yo para la pancarta. Con las "masas trabajadoras" me da que va a ser que más bien poco o tirando a nada.

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